Estimados amigos: En este nuevo ciclo de persecuciones a los cristianos, en la que lenta pero indefectiblemente nos vamos adentrando, no deberían sorprendernos las recientes embestidas contra la Navidad. ¿Pero podría haber alguién contrario a las celebraciones navideñas? ¡Si hasta ateos y comerciantes de otras confesiones, no tienen el menor escrúpulo en lanzar grandes ofertas con motivo de dichas fiestas! Parece descabellado, pero es lo que está ocurriendo… por lo demás, ello fue de alguna manera profetizado por la Virgen en Fátima cuando advirtió que “los buenos serán martirizados”. Por el momento no se trata de un martirio físico, sino de una procesiva asfixia espiritual. Se prohíben crucifijos en locales públicos y todo símbolo religioso (cristiano, por supuesto) y hasta el árbol de Navidad. El año pasado, por ejemplo, bajo el pretexto de que el Estado es laico, la alcaldesa de Madrid prohibió el tradicional nacimiento (“belenes”, dicen los españoles) de la Puerta de Alcalá, en la capital ibérica. Y este año el palco se ha trasladado a París, donde su alcaldesa, la socialista Anne Hidalgo, aduciendo su intención de promover nuevas manifestaciones culturales, decidió suprimir el tradicional mercado navideño de la Avenida de los Campos Elíseos. Las ferias navideñas en las que se ofrecen al público imágenes del Misterio de la Natividad, adornos para el hogar, dulces y potajes de Adviento, villancicos y músicas alusivas, tienen lugar en innumerables ciudades europeas desde la Edad Media. Como tantas bellas tradiciones, llegaron al Nuevo Mundo junto con el cristianismo y la civilización occidental. En la concepción andina, se identifican hoy con el popular Santurantikuy —venta de santos— que se realiza en el Cusco y otras ciudades desde el siglo XVI. Poner de lado la Navidad, es poner de lado a Jesús. Es destronar la inocencia para instaurar lo horrendo… y hacer el juego del demonio. Como tema de reflexión para esta Navidad, les ofrecemos un inspirado artículo de Plinio Corrêa de Oliveira sobre la magna fecha de la Cristiandad. A todos nuestros lectores les deseo una santa Navidad, en familia, alejada del bullicio mercantil y del vacío laicista. En Jesús, María y José, El Director
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Una Santa Navidad Alejada del bullicio mercantil y del vacío laicista |
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Principio y fundamento: ¿Para qué ha sido creado el hombre? El hombre ha sido creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor, y mediante esto, salvar su alma. Las otras cosas sobre la faz de la tierra han sido creadas para que le ayuden a conseguir ese fin... |
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El martirio de María ES CIERTO QUE cuanto más se ama una cosa, tanto más se siente la pena de perderla. La muerte de un hermano causa más aflicción que la muerte de un jumento, la de un hijo más que la de un amigo. Para comprender, pues, dice Cornelio Alápide cuán vehemente fue el dolor de María en la muerte de su Hijo, era preciso comprender cuánto era el amor que le tenía; pero ¿quién podrá medir este amor?... |
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Pastor alcanzado por un rayo Las gentes de la aldea estaban entregadas a sus labores cuando un rayo se ha precipitado sobre el árbol que cobijaba al pastor. En un instante sus ramas se han transformado en voraz tea encendida... |
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San Pacomio, Abad San Pacomio comparte con san Antonio Abad el honor de haber instituido la vida cenobítica en Egipto... |
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El cardenal Mindszenty En esta fotografía [a la izquierda] el cardenal Mindszenty * aparece en sus días de gloria, con la pompa del cardenalato y el principado, revestido con un manto de armiño, llevando el solideo y un hermoso anillo... |
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