|
A la triste ronda de robos sacrílegos en el país, a los cuales pareciera que se nos pretende acostumbrar, se han sumado recientemente los atentados cada vez más frecuentes contra imágenes sagradas, y hasta atroces sacrilegios.
El más grave de éstos sucedió en la iglesia de la Visitación de Nuestra Señora, en el Cercado de Lima, el pasado domingo 8 de mayo, precisamente el día en que se festeja a las madres en todo el país. Un grupo de malhechores penetró de madrugada por un tragaluz en el recinto sagrado, apoderándose de las limosnas y cuanto objeto de valor encontraron en la sacristía. Acto seguido, provistos de un cincel los sacrílegos forzaron la puerta del tabernáculo, arrojando los copones que guardaban las hostias, y se apoderaron del viril (objeto de cristal con borde dorado, que encierra la forma sagrada durante la exposición del Santísimo) con su hostia. Pero como si tal afrenta a Dios no fuera suficiente, uno de los ladrones excretó delante del tabernáculo y embadurnó la base del mismo con tan nauseabunda materia. En verdad, sólo un odio satánico puede explicar este gravísimo y atroz sacrilegio, revestido además de agravantes fuertemente simbólicos, como el de haber sido practicado durante el año que la Iglesia ha dedicado a la Sagrada Eucaristía, y en un templo que perteneció originalmente a la Orden de la Visitación, a una de cuyas religiosas en Francia se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús pidiendo justamente reparación. No debemos, por eso, quedarnos en el mero estupor, ni mucho menos en una culpable indiferencia. Dios espera de nosotros una demostración de nuestro amor: un rechazo lleno de indignación, junto con oraciones y sacrificios reparadores, como los pidió la Virgen en Fátima, para que cuanto antes “venga a nosotros tu Reino”, el reino glorioso y bendito de su Sagrado Corazón.
|
La Devoción en el Perú al Sagrado Corazón de Jesús |
|
San Hugo el Grande Aquel que sería uno de los más célebres personajes de la Edad Media nació el año 1024 en la pequeña localidad de Semur, en la Borgoña francesa... |
|
El fin legítimo de la guerra es la paz en la justicia En primer lugar, hay guerras que son justas. Son las que están destinadas a reprimir una acción culpable del adversario... |
|
Nadie puede servir a dos señores Quienes buscan servir a dos señores son mucho más peligrosos y más funestos que los enemigos declarados, no sólo porque los secundan en sus esfuerzos, sino también; porque toman una apariencia de integridad y de doctrina irreprochable... |
|
Capítulo 9: El gran milagro El milagro que ocurrió en Cova da Iria el 13 de octubre de 1917, cuando el sol “bailó” en el cielo —para usar la expresión de un periódico de la época—, fue un acontecimiento extraordinario de proporciones bíblicas comparable al de Josué deteniendo el sol o Moisés dividiendo las aguas del Mar Rojo para que los judíos pudieran cruzarlo con los pies secos... |
|
Capítulo 2: Tres pequeños pastores La vida familiar de Francisco y Jacinta no era diferente de la de Lucía en la piedad y el trabajo duro... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino