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Plinio Corrêa de Oliveira
ESTA PINTURA REPRESENTA una carabela que está saliendo de la laguna de Venecia en demanda del mar. El agua aparece de un colorido muy matinal —un azul ligeramente verdoso, que recuerda una piedra preciosa. Por detrás, en contraste con la serenidad matinal del mar, se nota una acumulación de nubes aún luminosas, pero que significan un porvenir que va a ser borrascoso para la carabela. Sin embargo, la nave parece dirigirse al mar toda absorta y con la tripulación inconsciente del peligro que representan esas nubes. Las velas desplegadas parecen expresar el designio humano de navegar con la esperanza de una travesía placentera, de la alegría del viaje, del cambio, del lucro y del riesgo. La escena representa mil aspectos nobles del alma humana que paso a definir. Uno de ellos es el de una movilidad leve y decidida, rumbo a lo desconocido, que simboliza el arrojo y la audacia. Otro aspecto hace patente en la altura del mástil central —soberano con relación al mar—, como quien afirma: "¡Yo te veo de arriba y tú no me tragarás!" Aún otro: una apariencia de nostalgias marca la escena. La carabela no está saliendo apresuradamente. Ella parece estar manifestando un discreto "adiós" a la tierra que queda atrás. Y, por fin, la amenaza de borrasca en el fondo parece decir: "Aquellos que se encuentran navegando, están con sus almas decididas a todos los riesgos".
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Dichosos los que creen sin haber visto |
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