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Plinio Corrêa de Oliveira
ESTA PINTURA REPRESENTA una carabela que está saliendo de la laguna de Venecia en demanda del mar. El agua aparece de un colorido muy matinal —un azul ligeramente verdoso, que recuerda una piedra preciosa. Por detrás, en contraste con la serenidad matinal del mar, se nota una acumulación de nubes aún luminosas, pero que significan un porvenir que va a ser borrascoso para la carabela. Sin embargo, la nave parece dirigirse al mar toda absorta y con la tripulación inconsciente del peligro que representan esas nubes. Las velas desplegadas parecen expresar el designio humano de navegar con la esperanza de una travesía placentera, de la alegría del viaje, del cambio, del lucro y del riesgo. La escena representa mil aspectos nobles del alma humana que paso a definir. Uno de ellos es el de una movilidad leve y decidida, rumbo a lo desconocido, que simboliza el arrojo y la audacia. Otro aspecto hace patente en la altura del mástil central —soberano con relación al mar—, como quien afirma: "¡Yo te veo de arriba y tú no me tragarás!" Aún otro: una apariencia de nostalgias marca la escena. La carabela no está saliendo apresuradamente. Ella parece estar manifestando un discreto "adiós" a la tierra que queda atrás. Y, por fin, la amenaza de borrasca en el fondo parece decir: "Aquellos que se encuentran navegando, están con sus almas decididas a todos los riesgos".
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Dichosos los que creen sin haber visto |
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El largo camino para atender los pedidos de la Virgen en Fátima El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz... |
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Doctor, profeta y apóstol de la crisis contemporánea Si alguien me pidiera que señalara un apóstol tipo para nuestros tiempos, yo respondería sin vacilación, mencionando el nombre de un misionero…¡fallecido hace precisamente 300 años! Al dar tan desconcertante respuesta, tendría la sensación de estar haciendo algo perfectamente natural. Pues ciertos hombres colocados en la línea de lo profético, están por encima de las circunstancias temporales... |
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No puede tener a Dios por Padre, quien no tenga a la Iglesia por Madre Perfectamente conocéis los innumerables y en verdad funestísimos daños que redundan en la sociedad cristiana y civil del pestífero error del indiferentismo. De aquí proviene el abandono casi total de las obligaciones para con Dios en quien “vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 28)... |
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¿Por qué existe el mal? Uno de los problemas que más angustiaron a la humanidad en todos los tiempos, y que solo encuentra una solución satisfactoria con el Cristianismo, es el de la existencia del mal. ¿De dónde procede el mal? ¿Cómo pueden la bondad y la omnipotencia de Dios conciliarse con la existencia del mal? ¿Si Dios podía impedir el mal y no lo quiso impedir, dónde está su bondad? ¿Y si Dios quería impedir el mal y no puede, dónde está su omnipotencia? En ambos casos, ¿dónde está su Providencia?... |
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El Nacimiento del Niño Jesús San José duerme, las ovejas están cerca, el burro también, y los ángeles colman el cielo, cantando la Gloria de Dios... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino