Historia Sagrada La Infancia de Jesús

San Juan Bosco

La matanza de los Inocentes

Herodes esperaba a los Magos para tener noticias acerca del nacimiento de Cristo, pero sus intenciones eran pérfidas. Temiendo un rival que pudiese tomar su puesto, quería a toda costa eliminarlo. En vano esperó a los tres Reyes Magos y, agitado por mil sospechas, dio la orden de que todos los pequeñuelos de Belén y sus alrededores de menos de dos años fuesen muertos, con la expectativa de que en esa matanza fuera incluido también el Niño Jesús.

San José y el Niño Jesús, José de Ribera, 1632 – Óleo sobre lienzo, Museo del Prado, Madrid

Huida de la Sagrada Familia a Egipto

Vanos son los planes de los hombres cuando contradicen la voluntad de Dios. ¡Para dar muerte a uno se degüella a una multitud y tan sólo el perseguido se salva! Avisado José mientras dormía, de las malvadas disposiciones de Herodes, huyó a Egipto con María y el Niño; y de allí no volvió hasta que el ángel le anunció la muerte del perseguidor.

Entonces la Sagrada Familia regresó a Nazaret, su patria, cumpliéndose de esta suerte la profecía de Oseas que había dicho en nombre de Dios:

—Desde Egipto he llamado a mi hijo.

Fin funesto de Herodes

La crueldad de que dio pruebas Herodes con sus semejantes, con su familia y hasta consigo mismo, atrajo sobre sí la ira de Dios, cuyos efectos experimentó aún en esta vida. Muchas revueltas suscitadas en sus estados pusieron en peligro su trono. Cayeron sobre su familia grandes desgracias, a las cuales él mismo puso el colmo dando muerte a su mujer y a su hijo. Un malestar continuo y un fuego devorador le consumían por dentro. Padecía tan grande hambre que nada bastaba para saciarse. Sus entrañas se cubrieron de úlceras, su aliento corrompido no permitía que nadie se acercase a él; su cuerpo, hecho un hervidero de gusanos, exhalaba un hedor insoportable. En semejante estado, sufriendo un infierno anticipado, cesó de vivir sin dar señal alguna de arrepentimiento.

De esta manera refiere Flavio Josefo la muerte del cruel Herodes, autor del degüello de los Inocentes.

Jesús disputa con los Doctores

María y José, juntamente con Jesús, vivían tranquilos en su pueblo ganando el pan con el trabajo de sus manos. A la edad de doce años, habiendo ido Jesús con sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua, se perdió; José y María le buscaron por tres días, y al fin le encontraron en el templo disputando con los doctores de la Ley, llenándoles de admiración por sus sabias preguntas y respuestas. Apenas le vio, María le dijo:

—Hijo mío. ¿por qué has hecho esto? Y Jesús le contestó:

—¿No sabíais que yo tengo que ocuparme en las cosas que atañen a mi Padre celestial?

Este es el último hecho que se refiere a la infancia de Jesús. Vuelto a Nazaret, vivió hasta los treinta años, sumiso a María y José, ocupado en los trabajos de un humilde artesano.

La historia de la adolescencia de Jesús se halla compendiada en estas palabras: Jesús obedecía a María y José, y crecía en edad y sabiduría ante Dios y los hombres.

Dedicaos, jóvenes, a imitación de Jesús, a la obediencia: sea Él vuestro único modelo, y sed como Él, dóciles y piadosos.

Nuestra Señora de Manaoag San Juan Bautista de La Salle
San Juan Bautista de La Salle
Nuestra Señora de Manaoag



Tesoros de la Fe N°160 abril 2015


Dichosos los que creen sin haber visto
Nº 160 - Abril 2015 - Año XIV Las manos de Dios 'Cambio de sexo': Imposibilidad biológica – Rebelión contra Dios Las sandalias de Jesús analizadas por un profesor de genética Nuestra Señora de Manaoag La Infancia de Jesús San Juan Bautista de La Salle Edad mínima para el matrimonio   Símbolos de la nobleza del alma humana



 Artículos relacionados
En Fátima, Dios envió a la Reina de los Profetas Vistas en su conjunto, las apariciones de ­Fátima nos instruyen, por un lado, acerca de la terrible gravedad de la situación mundial y sobre las verdaderas causas de nuestros males...

Leer artículo

Cristianismo y sabores Cuando Plinio Corrêa de Oliveira narraba los acontecimientos que tuvieron lugar en São Paulo a principios del siglo pasado —era el tiempo de su infancia—, nos llamaban especialmente la atención los hábitos sociales de aquella época...

Leer artículo

El Picaflor Cierta vez, en la terraza de una hacienda donde me encontraba, un picaflor se detuvo de repente en el aire y comenzó a sorber el néctar de las flores de una enredadera. Succionaba de flor en flor...

Leer artículo

Campos de Chartres Ocupando el amplio camino que conduce a Chartres, un nutrido rebaño de ovejas regresa al aprisco...

Leer artículo

Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino