Estimados amigos: Cuatro letras de sangre gotean del monitor y dicen “mort” (muerte en francés), en el macabro juego Bloodborne, según describe “Le Monde” de París. Los personajes virtuales tienen forma de espectros y su ambiente propio son los cementerios. Para el diario parisiense, Bloodborne consagra la nueva tendencia en los videojuegos orientados hacia la muerte. “Enfréntate a tus pesadillas. Viaja a una ciudad donde la muerte, la locura y las criaturas de pesadilla te acechan en cada esquina”; y “El miedo te llevará a la salvación”, son algunos de los eslóganes con que se publicita el juego. Bloodborne (Transmitido por la Sangre) fue precedido por Dark Souls (Almas de la Oscuridad) y Demon’s Souls (Almas del Demonio), embebidos de fantasías macabras o satanistas que incitan al jugador a morir cientos de veces. La muerte ya no es causa de luto o de tristeza, sino de diversión, señala Mathieu Triclot, autor del libro Philosophie des jeux vidéo (Filosofía del videojuego). El jugador pierde el miedo a los peores crímenes y las empresas creadoras de estos entretenimientos estimulan a matar para ganar. La lección para el joven jugador es clara: asesinar sádicamente es una opción del juego, el homicidio nada tiene de injusto o arbitrario: es una estrategia para divertirse y hacer nuevas experiencias, por más crueles que ellas sean. A veces, la muerte es inevitable para el propio personaje encarnado por el jugador de carne y hueso. ¿Quién podrá sorprenderse con el aumento de los homicidios, practicados por jóvenes que perdieron el horror al crimen de Caín? Entonces, ¿todos los videojuegos son malos? Para responder a esta y otras preguntas les propongo la lectura del Tema del Mes escrito por el joven James Donlon. En Jesús y María, El Director
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Los Videojuegos ¿Qué tienen de malo? |
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