Verdades Olvidadas ¡No abuséis de la misericordia!

Prestad atención a mis razones , derramaré mi espíritu sobre vosotros, quiero comunicaros mis palabras.

Os llamé, y vosotros rehusasteis; extendí mi mano y la rechazasteis; despreciasteis mis consejos, no aceptasteis mis advertencias. Pues bien, yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando os alcance el terror.

Cuando os alcance como tormenta el pánico, cuando os llegue como huracán la desgracia, cuando os alcancen la angustia y la aflicción, me llamaréis, pero no os escucharé; me buscaréis, pero no me encontraréis.

Por haber menospreciado el saber y no querer temer al Señor, por no aceptar mis consejos y despreciar mis reprensiones, comerán el fruto de su conducta, se hartarán de los planes que hicieron. La indisciplina matará a los irreflexivos, la indolencia acabará con los necios; mas quien me escucha vivirá tranquilo, seguro y sin temor a la desgracia.


LIBRO DE LOS PROVERBIOS 1, 23-30.

‹ Palabras del Director Nº 174 - Junio de 2016 – Año XV Milagro eucarístico de Legnica ›
Milagro eucarístico de Legnica ›
‹ Palabras del Director Nº 174 - Junio de 2016 – Año XV



Tesoros de la Fe N°174 junio 2016


Pedagogía católica El deber de la corrección
Nº 174 - Junio de 2016 – Año XV ¡No abuséis de la misericordia! Milagro eucarístico de Legnica: para los médicos, la hostia es un tejido humano Pedagogía católica:el deber de la corrección Más curaciones obradas por Jesús Los mártires de Uganda San Carlos Lwanga y compañeros ¿Existe algún medio lícito para evitar la natalidad? “Si vis pacem, para bellum”



 Artículos relacionados
Donde hay virtud, florece la nobleza de sentimientos y la cortesía A respecto del diálogo sostenido entre la Virgen de Guadalupe y san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en 1531 (ver recuadro en la siguiente página), se pueden hacer varios comentarios...

Leer artículo

En las costumbres de la Iglesia, reflejos de su santidad En la Iglesia Católica —como era en los buenos tiempos anteriores al modernismo—, cuando un obispo entraba en agonía, inmediatamente la primera preocupación de la Iglesia era enviar a un sacerdote para que lo confesara y le perdonara sus pecados. Si fallecía, comenzaban las oraciones por su alma, para liberarlo del Purgatorio...

Leer artículo

San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano Quien visita Roma nota una diferencia que llama la atención, entre la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pedro del Vaticano...

Leer artículo

Los Reyes Magos y la estrella de Belén Los varones privilegiados, conocidos en el cristianismo como los tres Reyes Magos, fueron elegidos para estar entre los primeros —después de la Santísima Virgen, san José y los pastores— en adorar al Divino Infante en la gruta de Belén...

Leer artículo

Remedio seguro contra la “coronafobia” El coronavirus domina los noticieros del mundo, provocando una psicosis rara vez vista en los tiempos modernos...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino