“Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”, Nuestra Señora de Fátima, 13 de julio de 1917. Luis Sergio Solimeo Al fallecer la hermana Lucía el 13 de febrero de 2005 a la edad de 97 años, algunas personas preguntaron si la muerte de la última vidente cerraba el ciclo de Fátima, y si el mensaje de la Santísima Virgen a los tres pastores es todavía oportuno. Para responder a estas dos preguntas, debemos examinar desde una perspectiva correcta los acontecimientos y manifestaciones celestiales ocurridos hace cien años atrás. Importancia del mensajero y confirmación divina Un evento de esta naturaleza se considera significativo en función de la importancia de la persona involucrada y cuando se demuestra sin lugar a dudas su autenticidad. En el caso de las apariciones de Fátima, la principal protagonista es la más excelsa de todas las criaturas, la Madre de Dios; y Dios mismo autentificó las apariciones por medio del milagro del sol, un acontecimiento de proporciones bíblicas. El estupendo milagro del Sol El periodista ateo Avelino de Almeida describió los acontecimientos en Cova da Iria en un artículo titulado “¡Cosas asombrosas! Cómo el Sol bailó al mediodía en Fátima”. Lo que sigue es un extracto de ese artículo publicado en el periódico anticlerical O Século, de Lisboa, el 15 de octubre de 1917:
De lo alto del camino, donde se aglomeran los autos y miles de personas aguardaban, temerosas de descender al suelo fangoso de la Cova da Iria, vimos a la inmensa multitud volver la mirada hacia el sol en su punto más alto, completamente libre de nubes. El astro parecía una placa de plata opaca. Podía verse fijamente sin el menor esfuerzo. No quema, no ciega… De repente, se oye un grito tremendo: ¡Milagro, milagro!… Ante los ojos atónitos del pueblo, cuya actitud nos transporta a los tiempos bíblicos y que, pálido de terror, con las cabezas descubiertas, contemplan en el cielo al Sol temblar y hacer bruscos movimientos nunca vistos, fuera de todas las leyes cósmicas: el Sol parecía literalmente bailar en el cielo. En su libro El Milagro del Sol, Conociendo a los Testigos, John Haffert recopiló testimonios prolijamente documentados de los testigos oculares del fenómeno. Entre ellos se encuentran algunos que lo observaron a kilómetros de distancia, como el padre Joaquín Lourenço y el escritor Alfonso Vieira. La existencia de estos testigos distantes descarta la posibilidad de una sugestión colectiva. Un mensaje que sigue siendo de la mayor importancia Un milagro sin precedentes, como el del “baile del Sol”, estaba destinado a confirmar el, también sin precedentes, mensaje de Dios. Luego, debemos mirar hacia Fátima como el mensaje del cielo por excelencia para nuestros tiempos. De hecho, los males que denuncia este mensaje están en curso. Asimismo, la solución que indica es también todavía aplicable a nuestros días. ¿Cuáles son estos males y cuál es la solución respectiva? Básicamente, la Virgen María vino para recordar a un mundo que caminaba hacia la apostasía la gravedad del pecado y sus consecuencias, el castigo del infierno para los pecadores impenitentes y el castigo para el mundo por ofender a Dios. Para prevenir la condenación de tantas almas y el castigo de Dios, María Santísima ofreció como solución la devoción a su Corazón Inmaculado, la Comunión Reparadora de los primeros sábados durante cinco meses consecutivos y la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón. La Santísima Virgen advirtió que si sus pedidos no eran atendidos, se desataría la Segunda Guerra Mundial y el comunismo expandiría sus errores por todo el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Por último, Ella prometió el perdón divino y el triunfo de su Inmaculado Corazón, que sobrevendría a la consagración y conversión de Rusia. Es dolorosamente obvio constatar que sus pedidos no fueron atendidos a tiempo. La Segunda Guerra Mundial estalló y los errores de Rusia se expandieron por todo el mundo, no apenas con la instauración de regímenes comunistas en muchos países de Europa, Asia y Centroamérica, sino de igual modo a través de la difusión de doctrinas y costumbres que están sistemáticamente conduciendo al mundo al abandono del orden natural y cristiano. Las ofensivas para implantar el “matrimonio” homosexual, el aborto y la eutanasia son apenas algunas de estas manifestaciones. Por lo tanto, aunque el poder del comunismo haya de alguna manera declinado en su forma política, sus aspectos culturales están ahora en su cenit. De hecho, el divorcio, el amor libre y la falta de modestia encuentran su sistematización filosófica y su apoyo político en el socialismo y el comunismo, cuyas fuerzas propulsoras son la sensualidad desenfrenada y el orgullo desatado. Estos dos vicios demuelen todas las barreras y restricciones que mantienen el comportamiento y el pensamiento humanos de acuerdo con la ley de Dios y el orden que Él estableció. Por lo tanto, debemos admitir que todavía estamos dentro de la fase del castigo previsto en Fátima y debemos esforzarnos por avanzar hacia aquello que la Santísima Virgen prometió: el triunfo de su Inmaculado Corazón. El mensaje de Fátima es, pues, más urgente que nunca.
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EL mensaje de Fátima Hoy más urgente que nunca |
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