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Hélio Dias Viana
Cabalgado de modo eximio por el rejoneador Andy Cartagena, el bello y fogoso caballo Luminoso —cual nuevo Pegaso pronto a levantar vuelo— atraviesa en dos patas casi toda la arena de la Plaza de Toros de Villarrobledo, en España. Deslumbrado, el numeroso público presente aplaudió de pie al rejoneador, pidió y obtuvo que saliera por la puerta principal en hombros de miembros de su cuadrilla; la mayor consagración de un torero. Actividad de riesgo, el rejoneo esta rodeado de un bello ceremonial que evoca la época caballeresca de otrora, y no dispensa escenas maravillosas como esta, asistidas por familias enteras, de abuelos a nietos. Según un experimentado comentarista del arte del rejoneo, este vive su Edad de Oro, tanto por la calidad de los caballos —sobre todo los de raza lusitana— cuanto por la destreza, elegancia y arrojo de los rejoneadores.
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Defendamos la Familia Ante una insidiosa trama para destruirla |
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¿La definición de “Madre de Dios” va más allá de la letra del dogma proclamado en Éfeso? En todas las culturas a lo largo de la historia, la palabra “madre” ha designado y sigue designando, en todas las lenguas, a una mujer que da a luz a un hijo... |
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Cristo nació de Mujer o escuchemos tampoco a los que dicen que nuestro Señor tuvo un cuerpo semejante a la paloma que vio Juan Bautista descender del cielo y posarse sobre Jesús como símbolo del Espíritu Santo. Así, pretenden hacer creer que el Hijo de Dios no nació de mujer... |
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Profecías que se cumplieron en Nuestro Señor Jesucristo CAÍDOS NUESTROS PRIMEROS PADRES Adán y Eva del estado de inocencia en que habían sido creados por Dios, no les quedaba más remedio de salvación que la fe en aquel futuro Libertador que la bondad divina les había prometido... |
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La visita a los Monumentos Al término de la Misa de Jueves Santo In Coena Domini, que conmemora la institución de la Sagrada Eucaristía y del sacerdocio de la Iglesia... |
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Un secreto... es un secreto La mañana del 14 de junio, temprano, partieron madre e hija para Fátima, María Rosa delante todo el camino hasta llegar a la casa de los Marto. Allí se detuvo la madre para aliviar su pena con tía Olimpia, y mientras tanto Lucía, llorando amargamente, cambió unas pocas palabras con Jacinta... |
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