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Hélio Dias Viana
Cabalgado de modo eximio por el rejoneador Andy Cartagena, el bello y fogoso caballo Luminoso —cual nuevo Pegaso pronto a levantar vuelo— atraviesa en dos patas casi toda la arena de la Plaza de Toros de Villarrobledo, en España. Deslumbrado, el numeroso público presente aplaudió de pie al rejoneador, pidió y obtuvo que saliera por la puerta principal en hombros de miembros de su cuadrilla; la mayor consagración de un torero. Actividad de riesgo, el rejoneo esta rodeado de un bello ceremonial que evoca la época caballeresca de otrora, y no dispensa escenas maravillosas como esta, asistidas por familias enteras, de abuelos a nietos. Según un experimentado comentarista del arte del rejoneo, este vive su Edad de Oro, tanto por la calidad de los caballos —sobre todo los de raza lusitana— cuanto por la destreza, elegancia y arrojo de los rejoneadores.
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Defendamos la Familia Ante una insidiosa trama para destruirla |
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El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato Lo que mejor puede regular la conveniencia de los vestidos es la moda; es indispensable seguirla, pues como el espíritu del hombre está muy sujeto al cambio, y lo que ayer le agradaba hoy ya no le agrada, se ha inventado, y se inventan cada día, diversos modos de vestirse, para satisfacer a ese espíritu de cambio... |
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Eutanasia para recién nacidos Sin duda fue chocante e indignante la noticia sobre la proyectada legalización de la matanza de recién nacidos enfermos en Holanda... |
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Cualidades del buen consorte Los antiguos paganos pensaban que los dioses, cada vez que crean un corazón humano, lo parten en dos y colocan estas dos mitades en sendos cuerpos humanos... |
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San Roque de Montpellier: Modelo de caridad y confianza A fines del siglo XIII y comienzos del XIV la ciudad de Montpellier, hoy francesa, pertenecía al reino de Mallorca, de la casa real de Aragón. El gobernador de la ciudad, Juan, cuya esposa Liberia era también de ilustre familia, gozaba de todo el prestigio del cargo y de buena fortuna. Pero no tenían hijos. Con mucha fe, importunaron al cielo para obtenerlos y fueron oídos... |
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Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia; ¿quién que haya empezado a gustar, por poco que sea, la dulzura de tu dominio paternal dejará de servirte con todo el corazón?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino