Escuchad, reyes, y entended; aprended, gobernantes de los confines de la tierra. Prestad atención, los que domináis multitudes y os sentís orgullosos de tener muchos súbditos: El poder os viene del Señor y la soberanía del Altísimo. Él examinará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones. Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios. Terrible y repentino caerá sobre vosotros, porque un juicio implacable espera a los grandes. Al más pequeño se le perdona por piedad, pero los poderosos serán examinados con rigor. El Dios de todo no teme a nadie, ni lo intimida la grandeza, pues Él hizo al pequeño y al grande y de todos cuida por igual, pero a los poderosos les espera un control riguroso. A vosotros, soberanos, dirijo mis palabras, para que aprendáis sabiduría y no pequéis. Los que cumplen santamente las leyes divinas serán santificados, y los que se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa. Así, pues, desead mis palabras; anheladlas y recibiréis instrucción.
Libro de la Sabiduría (6, 1-11).
|
La Guerra Invisible Todo lo que un católico necesita saber en nuestros días para defenderse de la acción diabólica |
|
Galileo y la perturbación cósmica En este caso, ni el Sol ni la Tierra se habrían detenido. A partir de la premisa filosófico-teológica de que los ángeles pueden actuar sobre la materia, la explicación es coherente y aceptable... |
|
El final de un mundo “El final de un mundo milenario desgraciadamente llegó”, escribió el pasado 8 de agosto en el “Corriere della Sera”, el conocido historiador Andrea Riccardi, refiriéndose a la inmensa tragedia de los cristianos iraquíes y lamentando porque “faltó de parte de todos una idea de lo que estaba por suceder”... |
|
Capítulo 6: Pecado y castigo A fin de mostrar la gravedad del pecado, María Santísima presenta sus consecuencias: después de la muerte, el infierno, castigo eterno; y, en esta vida, guerras y persecuciones a la Iglesia y a los buenos... |
|
Oración al Señor Crucificado ¿Qué tengo yo, Señor Jesús, que tú no me hayas dado?... |
|
Nada más saludable que el recuerdo de los novísimos Haced sobresalir la majestad infinita de Dios y la enormidad del pecado que lo ultraja. Imprimid en los espíritus la creencia de la aterradora sentencia que será fulminada contra los réprobos el día del Juicio Final... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino