Escuchad, reyes, y entended; aprended, gobernantes de los confines de la tierra. Prestad atención, los que domináis multitudes y os sentís orgullosos de tener muchos súbditos: El poder os viene del Señor y la soberanía del Altísimo. Él examinará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones. Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios. Terrible y repentino caerá sobre vosotros, porque un juicio implacable espera a los grandes. Al más pequeño se le perdona por piedad, pero los poderosos serán examinados con rigor. El Dios de todo no teme a nadie, ni lo intimida la grandeza, pues Él hizo al pequeño y al grande y de todos cuida por igual, pero a los poderosos les espera un control riguroso. A vosotros, soberanos, dirijo mis palabras, para que aprendáis sabiduría y no pequéis. Los que cumplen santamente las leyes divinas serán santificados, y los que se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa. Así, pues, desead mis palabras; anheladlas y recibiréis instrucción.
Libro de la Sabiduría (6, 1-11).
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La Guerra Invisible Todo lo que un católico necesita saber en nuestros días para defenderse de la acción diabólica |
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Remedio eficaz contra los males contemporáneos Dios, en su paternal providencia, proporciona a cada época los remedios adecuados contra los males que padece. Son gracias propias para combatir sus errores y defectos más característicos... |
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Mil años de la abadía del Monte Saint-Michel Es innegable que hay algo prodigioso en este lugar. Una montaña convertida en isla, que mantiene el misterio de su singularidad en un escenario fascinante, donde la tierra y el agua parecen interactuar, alterando la conformación de un territorio que se transforma, pero que resiste desde hace milenios a los desafíos del hombre y a las fuerzas de la naturaleza... |
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San Pedro de Tarantasia Pedro nació en Viena del Delfinado (Vienne) en Francia alrededor del año 1102. Su padre también se llamaba Pedro y, por su piedad, los anales cistercienses se refieren a él como “el bienaventurado Pedro”... |
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Notre Dame de París, la luz y las llamas En el lejano tiempo en que la reforma litúrgica impuesta por el Concilio Vaticano II encontraba adeptos ardientes, la celebración de la misa fue adquiriendo un tono festivo, con canciones nuevas y sermones optimistas, en medio de deplorables representaciones escénicas. Todo hecho a medida para que la misa perdiera su contenido de misterio... |
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Santa Teresa de Lisieux Pionera de la “pequeña vía” Para un lector superficial de la Historia de un Alma, santa Teresita (1873-1897) fue una “santita” que vivió en un mar de rosas y apenas tuvo la desdicha de perder a su madre a los cuatro años de edad y de morir prematuramente. La iconografía romántica enfatiza esta idea presentándola como una monjita buena, sonrojada y risueña, sosteniendo un crucifijo y un mazo de rosas; una caricatura edulcorada, que más favorece a una piedad falsa y sentimental. Lo cual contrasta totalmente con las fotografías auténticas que de ella poseemos... |
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