Plinio Corrêa de Oliveira De autoría del renombrado artista italiano Giotto, esta pintura al fresco representa la visitación de María a su prima santa Isabel. La Virgen Santísima está llegando a su casa y siendo recibida por su pariente. La Madre de Dios aparece muy bondadosa y dulce. Santa Isabel asume una actitud de sumo respeto, haciendo una inclinación y contemplando a su excelsa prima con la mirada de deslumbramiento. La Virgen observa a santa Isabel muy complacida, pero no se inclina ante ella. Es natural, porque María es la Madre del Redentor de la humanidad y la otra, la madre de su precursor. Cada una lleva dentro de sí a un niño. Pero el que está en el claustro de santa Isabel, sería apenas el que prepararía los caminos de Nuestro Señor Jesucristo, que allí se encuentra encerrado en el seno purísimo de la Reina del Universo. Que san Juan Bautista haya recibido aquella sublime vocación, la de precursor, ¡es algo inmenso! Nuestro Señor lo comparó a Elías y a un ángel… Pero Jesucristo es el Hombre-Dios, no hay nada que lo trascienda y no puede ser comparado con ninguna otra criatura.
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Verdadera y falsa derecha según el P. Garrigou-Lagrange, O.P. Me preguntan, estimados señores, qué pienso de esta fórmula que a muchos les gusta utilizar hoy: “La Iglesia no está ni a la derecha ni a la izquierda”... |
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Nadie puede servir a dos señores Quienes buscan servir a dos señores son mucho más peligrosos y más funestos que los enemigos declarados, no sólo porque los secundan en sus esfuerzos, sino también; porque toman una apariencia de integridad y de doctrina irreprochable... |
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