“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5, 3); luego desgraciados los ricos de espíritu, porque de ellos es la desgracia del infierno. Es rico de espíritu aquel que tiene las riquezas en su espíritu o su espíritu en las riquezas; es pobre de espíritu quien no tiene las riquezas en su espíritu ni su espíritu en las riquezas. Hay mucha diferencia entre poseer venenos y ser envenenados. Así, todos los farmacéuticos tienen venenos, para servirse de ellos en diversas ocasiones, pero no, por ello, están envenenados, porque no tienen el veneno en su cuerpo, sino en sus farmacias. De la misma manera, puedes tener riquezas sin ser envenenado por ellas, si las tienes en tu bolsillo o en tu casa, pero no en tu corazón. Ser rico de hecho y, a la vez, pobre de espíritu, es la gran felicidad del cristiano, porque, de esta manera, goza de las ventajas de la riqueza en este mundo y del mérito de la pobreza en el otro. Si te acontece que, al perder alguno de tus bienes, sientes que tu corazón queda muy desolado y afligido, créeme, ello es debido a que le tenías mucha afición, porque no hay señal mayor del afecto a una cosa perdida que la aflicción causada por su pérdida. No desees con un deseo agobiante el bien que no posees, ni permitas que se arraigue muy adentro de tu corazón el que ya tienes. No te aflijas por las pérdidas que puedan sobrevenir, y entonces tendrás motivos para creer que, siendo rico de hecho, no lo eres por afecto, sino que eres pobre de espíritu, y, por lo tanto, bienaventurada, porque “tuyo es el reino de los cielos”. San Francisco de Sales, Introducción a la Vida Devota, Lumen, Buenos Aires, 2002, p. 180-182.
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Las peregrinaciones Símbolo del camino de la Tierra al Cielo |
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Santa Faustina Kowalska, Apóstol de la Divina Misericordia Nuestro Señor Jesucristo quiso elegir almas predilectas que atrajeran su Misericordia para conducir a los hombres a renunciar al pecado, a enmendar sus vidas por medio de la penitencia y a evitar la condenación individual y colectiva... |
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Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?... |
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El Santísimo Sacramento de la Eucaristía Durante su glorioso Pontificado, el Papa san Pío X (1903-1914) impulsó extraordinariamente la piedad eucarística... |
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San Esteban de Hungría Geza, cuarto duque de los húngaros, todavía bárbaro y pagano, tuvo la dicha de casarse con la virtuosa Sarolta, hija del duque de Gyula, que unía a los encantos femeninos los de la virtud... |
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Los sacrificios de las almas justas aplacan la ira de Dios En las sorprendentes manifestaciones de la Divina Misericordia a santa Faustina, Dios no se limitó a mostrarle la cólera divina que se cierne sobre el mundo actual... |
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