Plinio Corrêa de Oliveira Un noble polaco, el conde Stanislaw Kostka Potocki (1752-1821) participaba en una cacería en tierras del rey de Nápoles, cuando le mostraron un caballo considerado indomable. El conde, de inmediato, se quitó la casaca y montó el bravo animal, el cual se dejó subyugar por él. Jacques-Louis David (1748-1825), el conocido pintor francés, representó la escena en el momento en que Potocki daba por consumada su victoria. El caballo, dotado de una musculatura admirable y lleno de una estupenda vitalidad, parece espumar aún bajo el yugo del caballero. Este, aunque casi dando la impresión de fragilidad en relación con la cabalgadura, se mantiene sereno, elegante, enteramente señor de sí y del animal, y saluda a los que aplauden su triunfo. Símbolo admirable de la victoria del espíritu sobre la materia, del hombre sobre lo bruto. * * * ¡Qué bello tema de meditación para los hombres de una época como la nuestra, que tan frecuentemente se dejan dominar, ya no por lo animal, sino por algo que en el orden de los seres es muy inferior, esto es, por la máquina!
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Espada de fuego del Señor Dios de los Ejércitos |
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El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz El nacimiento del Niño Dios pone de manifiesto ante nuestros ojos el hecho de la Encarnación... |
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San Alfonso de Orozco El siglo de Oro español no se compara con ningún otro periodo de la historia europea por el esplendor que alcanzó en prácticamente todos los campos de la actividad humana... |
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Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables El 13 de julio de 1917, en una simpática y olvidada aldea de Portugal, la Santísima Virgen reveló a tres niños pastores un secreto repleto de anuncios. Se trataba de una profecía que juzgaba toda una época histórica, preveía su futuro y anunciaba un desenlace trágico pero triunfal... |
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La maravilla de la creación en el movimiento universal de todas las cosas Cuando se habla de obras, el espíritu se vuelve naturalmente para cosas que Dios creó: desde una piedra hasta el ángel. De ese modo, nos acordamos de las bellezas de la naturaleza... |
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Para qué fuimos creados El cuerpo me dice qué soy, pero no quién soy. El quién es propio del alma. El cuerpo me dice que estoy hecho de carbono, oxígeno, nitrógeno, calcio, hierro, etc. Pero la personalidad, la simpatía, la cordialidad, la amabilidad, la sinceridad, el orgullo, la soberbia, la mentira, el odio, la venganza, son defectos y virtudes espirituales... |
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