|
Ministros del Señor, para quienes el Tabernáculo ha permanecido mudo, la piedra de la consagración fría y la Hostia sagrada memorial respetable pero casi inerte, nosotros somos la causa de que las almas no se hayan apartado de sus malos caminos. ¿Cómo hubiéramos podido sacarlas del fango de sus placeres prohibidos? Con todo les hemos hablado de los consuelos de la religión y de la buena conciencia. Mas porque no hemos sabido empaparnos lo bastante en las aguas vivas del Cordero, no hemos podido sino tartamudear al hablar de estos goces inefables, cuyo deseo hubiera roto las cadenas de la triple concupiscencia con mayor eficacia que nuestras palabras aterradoras sobre el infierno. Hemos hecho ver a las almas en Dios, que es todo amor, un legislador austero y un juez tan inexorable en sus sentencias como riguroso en sus castigos. Nuestros labios no han acertado a hablar el lenguaje del corazón de Dios que ama a los hombres, porque nuestros entretenimientos con ese corazón han sido tan raros como poco íntimos. No echemos la culpa de esto al estado de la gran desmoralización de la sociedad, pues estamos viendo lo que en algunas parroquias descristianizadas ha podido obrar la presencia de sacerdotes juiciosos, activos, abnegados, generosos, pero sobre todo amantes de la Eucaristía. A despecho de todos los esfuerzos de los ministros de Satanás, facti diabolo terribiles, haciéndose fuertes con la fortaleza del Señor, han sabido otros sacerdotes, desgraciadamente pocos en número, templar en el fuego del Tabernáculo esas armas invencibles que todos los demonios conjurados han sido impotentes para quebrantarlas. La oración hecha ante el Altar no ha resultado estéril para ellos, pues comprendieron prácticamente la verdad que encierran aquellas palabras de San Francisco de Asís: “La oración es la fuente de la gracia. La predicación es el canal que distribuye las gracias que recibimos del cielo. Los predicadores son hombres escogidos por Dios para anunciar a los pueblos la palabra que hubiera aprendido y recogido de su boca, sobre todo, ante el Tabernáculo”.
Don Juan Bautista Chautard O.C.S.O, El Alma de todo Apostolado, Librería de Santa Catalina, Buenos Aires, 1930, pp. 206-207.
|
La Solemnidad del Corpus Christi |
|
Fin del pensamiento e igualdad entre hombres y animales El gusto y la capacidad de pensar hasta ahora fueron característicos de todas las culturas y civilizaciones. Ese deseo de pensar y la valoración del raciocinio humano está siendo puesto en jaque por una nueva corriente de filósofos, académicos y pensadores que está encontrando eco en los medios de comunicación y —paradójicamente— en centros de pensamiento de izquierda... |
|
Jesús quiso nacer de estirpe real San José.- Encargado de la educación del Príncipe Real del cielo y de la tierra, encargado de gobernarlo y servirlo, ha de honrar con su servicio a su Divino Pupilo... |
|
Elevación de espíritu ante dos catedrales Las torres de la catedral de Colonia, en Alemania, se lanzan al aire con un ímpetu vigoroso, ardiente y robusto, como si no hicieran el menor caso a la tierra... |
|
Europeización Denomino “europeización” a la comprensión de lo que Europa tiene de bonito y la adopción del estado de espíritu del europeo. No sería una mera valorización de lo que hay en Europa, sino la adquisición de un modo de ser inspirado en lo europeo... |
|
San Paulino de York Deseoso de llevar una vida más perfecta, el futuro Papa san Gregorio Magno vendió sus propiedades en Sicilia el año 574 tras la muerte de su padre y fundó allí seis monasterios... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino