Ambientes Costumbres Civilizaciones Los siglos del matrimonio estable

Plinio Corrêa de Oliveira



Los siglos de la verdadera amistad, del matrimonio estable, constante, serio, llevado hasta el final de la vida, fueron los de la Edad Media cristiana. La era histórica de la fe católica, apostólica y romana, actuante y clara, sin miedo de ostentar sus verdades, sin ocultarlas, sin disminuirlas y sin exagerarlas, fue la Edad Media.

¿Cómo esos hombres eran amigos entre sí? ¿Cómo el esposo y la esposa se querían entre sí?

Las sepulturas medievales impresionan. Mientras los cadáveres, por debajo, estaban entregados a la corrupción de los cuerpos, sobre la lápida del sepulcro las esculturas yacentes representaban a marido y mujer acostados. Si habían sido nobles, con frecuencia ambos portaban la corona correspondiente al grado de nobleza que poseían. Y el hombre, si había sido guerrero o sobre todo cruzado, se revestía de armadura y lucía a un lado su espada.

Tan grande era la unión de estas parejas, que hasta en la representación fría del mármol se notaba. ¡Qué edificante es verlos acostados, como quien duerme a la espera de la resurrección de los muertos! 

Omisiones de las que poco se hablan Palabras del director Nº 125 - Mayo 2012 - Año XI
Palabras del director Nº 125 - Mayo 2012 - Año XI
Omisiones de las que poco se hablan



Tesoros de la Fe N°125 mayo 2012


San Martín de Porres - 50 años de su solemne canonización
Nº 125 - Mayo 2012 - Año XI Ella es Virgen y es Madre San Martín de Porres La Virgen del Corazón de Oro San Fernando III Omisiones de las que poco se hablan Los siglos del matrimonio estable



 Artículos relacionados
Casas para el alma, y no sólo para el cuerpo Se diría que el talento y el lujo lucen en esta penumbra de simplicidad, como la luz brilla con mil diversas tonalidades en la meditativa y recogida oscuridad de la sala. Es la belleza específica de un ambiente pequeño burgués…...

Leer artículo

El Huerto de los Olivos Hay un principio que la piedad católica admite como verdadero: cuando en cierto lugar ocurre algo muy sagrado, de algún modo aquel lugar se vuelve también sagrado. Un ejemplo supremo: el Huerto de los Olivos, el lugar sagrado donde transcurrió la Agonía de Nuestro Señor Jesucristo...

Leer artículo

Cuando los hombres y las cosas del comercio vivían en la placidez La superexcitación de los ambientes corresponde a la de los hombres, como el efecto a su causa. Todos conocemos ese tipo de businessman que mastica chicle, quizá se muerde las uñas, golpea con los pies en el suelo, es hipertenso, cardíaco, neurótico...

Leer artículo

La grandeza del rey dignifica al cocinero Vista del Castillo de Windsor desde el noroeste. La primera impresión es de un escenario para un cuento de hadas. La inmensidad del edificio, la delicadeza, todo, en fin, sugiere la sensación de que se está en presencia de algo que supera la realidad cotidiana...

Leer artículo

La impregnación de las alegrías de la Navidad La fiesta de la Santa Navidad tiene el privilegio —al menos es la impresión personal que tengo— de interrumpir el tiempo. Una persona puede estar en la peor situación aflictiva; al llegar la Navidad, se abre como que un paredón y las desgracias quedan del otro lado. ¡Repican las campanas, la Navidad comenzó! ¡Cristo nació: alegría para todos los hombres!...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino