Cuando parecía que la prolongada crisis económica por la que vienen atravesando los Estados Unidos y Europa —particularmente desde que estalló la burbuja inmobiliaria en el 2008— estaba llegando a su fin, nuevos factores de inestabilidad aparecen en el horizonte: violencia y tensiones en Medio Oriente, desaceleración del crecimiento en China, que acarrean la subida del precio del petróleo y la paralela caída de los metales… A esto se suma la crisis de valores en el mundo entero, el desencanto con el estilo de vida y descalabros de todo orden que comienzan a repercutir en nuestra vida diaria. Es el momento en que se empieza a cuestionar, desde los más variados horizontes, el modelo económico y concomitantemente el modelo moral. Porque en la raíz de la crisis presente, más que una razón económica, encontramos una tremenda crisis moral y religiosa. Es la ocasión para reflexionar sobre lo que hemos hecho, cómo hemos llegado hasta aquí y cómo debemos salir del atolladero en que estamos. Estos y muchos otros aspectos son abordados de una manera completamente novedosa por un joven y brillante escritor norteamericano, John Horvat, en su libro Return to Order (Retorno al Orden), recientemente editado en los Estados Unidos por York Press, y que está llamado a tener una repercusión mundial. John Horvat defiende que no bastan leyes para la solución de los graves problemas de nuestro siglo, como los económicos, sino que compete sobre todo restaurar los valores culturales, morales y religiosos, como por ejemplo la práctica de las virtudes cardinales y la consideración de la ley natural. Como una aproximación al tema, ofrecemos a nuestros lectores una esclarecedora entrevista a su talentoso autor. En Jesús y María, El Director
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La Niña MaríaEl augusto nombre de la Madre del Salvador |
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La maternidad divina de María Algunos predicadores —como san Bernardino de Siena, el padre Monsabré, etc.— exaltando en demasía las glorias del sacerdocio, llegaron a decir que la dignidad del sacerdote es mayor que la de la Santísima Virgen... |
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En el Huerto de los Olivos, Nuestro Señor Jesucristo sufrió, rezó y venció La Santa Iglesia, que por el bien de los hombres en esta tierra hace todo con la mayor perfección y desvelo posibles, celebra en la víspera del Viernes Santo la institución de la Sagrada Eucaristía... |
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El cazador de venados En aquella abrasadora zona que con el nombre de Tierra Caliente atraviesa a Méjico de Oriente a Poniente... |
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La genuflexión ante el Santísimo Sacramento La vida civil y social —y no digamos la militar o deportiva— está llena de signos de veneración. Y, ¿cómo no vamos a venerar también con el cuerpo a Jesús Sacramentado?... |
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El pecado hace desgraciados a los pueblos Ciertamente que Dios nunca ni por nada abandona a su Iglesia; por lo cual nada tiene esta que temer de la maldad de los hombres. Pero no puede prometerse igual seguridad a las naciones cuando van degenerando de la virtud cristiana... |
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