Una intensa devoción me ha unido desde siempre a la Virgen de Begoña. Al pie de su santa imagen contrajeron matrimonio mis abuelos. Y mi madre recibió las aguas purificadoras del bautismo un 1º de enero de 1924 en su Basílica; el mismo día en que mi padre nacía al otro lado del Atlántico. Cuando niño, una tía carmelita me envió desde Bilbao una medalla de oro con su santa efigie. Subí hace pocos años a su imponente santuario y me comprometí a escribir su historia. Hoy finalmente cumplo con Ella y con mis lectores, que espero sean benignos y tolerantes conmigo. En cuanto a tolerancia se trata, este mes continuamos con la publicación de los artículos de Plinio Corrêa de Oliveira sobre el tema. La tolerancia, virtud peligrosa, es el título de esta nueva contribución de nuestro recordado inspirador. Nos faltaba un homenaje a Santa Teresa de Lisieux, más conocida como Santa Teresita del Niño Jesús, cuyas sagradas reliquias están visitando y bendiciendo nuestro país. No encontramos nada mejor que unos comentarios de quien fue el gran batallador católico del siglo XX: La verdadera santidad es fuerza de alma y no debilidad sentimental, que reproducimos en la sección Ambientes Costumbres Civilizaciones. Sirvan también ellos de agradecimiento fraterno a las Madres carmelitas —cuyos monasterios pueblan todo el país— que desde nuestra fundación nos socorren con sus valiosas oraciones y sacrificios. En Jesús y María, El Director
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Nuestra Señora de Begoña, patrona del Señorío de Vizcaya |
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Aspectos nobles y grandiosos de la noche Un modo trivial de considerar las horas del día es de acuerdo con las necesidades de nuestro cuerpo, y así se dice comúnmente que la mañana es la hora en que las personas se levantan y inician su trabajo; el mediodía, aproximadamente la hora en que almorzamos; y en la noche se duerme, se descansa... |
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El intelectual filosofesco ¿Qué valor instructivo tienen sus interminables descripciones y comentarios en Ambientes, Costumbres, Civilizaciones?... |
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Don Bosco y los castigos Qué regla hay que seguir para castigar? A ser posible, no se castigue nunca; cuando la necesidad lo exigiere, recuérdese lo siguiente... |
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Vencer el peligro y saborear la victoria por adelantado Existe una belleza singular cuando un jinete ejecuta un gran salto a caballo. Es un vuelo superior al de un avión, pues el jinete conduce algo vivo y mutable, pero que es gobernado por él. La vitalidad del caballo depende de un dominio psicológico que el jinete ejerce sobre el animal... |
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“¿Te lastimaste, hijo mío?” Es de Émile Faguet si no me equivoco, el siguiente apólogo: alguna vez hubo un joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda el alma a su graciosa esposa. Y tributaba afecto y respeto profundos a su propia madre... |
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