Una intensa devoción me ha unido desde siempre a la Virgen de Begoña. Al pie de su santa imagen contrajeron matrimonio mis abuelos. Y mi madre recibió las aguas purificadoras del bautismo un 1º de enero de 1924 en su Basílica; el mismo día en que mi padre nacía al otro lado del Atlántico. Cuando niño, una tía carmelita me envió desde Bilbao una medalla de oro con su santa efigie. Subí hace pocos años a su imponente santuario y me comprometí a escribir su historia. Hoy finalmente cumplo con Ella y con mis lectores, que espero sean benignos y tolerantes conmigo. En cuanto a tolerancia se trata, este mes continuamos con la publicación de los artículos de Plinio Corrêa de Oliveira sobre el tema. La tolerancia, virtud peligrosa, es el título de esta nueva contribución de nuestro recordado inspirador. Nos faltaba un homenaje a Santa Teresa de Lisieux, más conocida como Santa Teresita del Niño Jesús, cuyas sagradas reliquias están visitando y bendiciendo nuestro país. No encontramos nada mejor que unos comentarios de quien fue el gran batallador católico del siglo XX: La verdadera santidad es fuerza de alma y no debilidad sentimental, que reproducimos en la sección Ambientes Costumbres Civilizaciones. Sirvan también ellos de agradecimiento fraterno a las Madres carmelitas —cuyos monasterios pueblan todo el país— que desde nuestra fundación nos socorren con sus valiosas oraciones y sacrificios. En Jesús y María, El Director
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Nuestra Señora de Begoña, patrona del Señorío de Vizcaya |
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La familia, solución para la crisis contemporánea Se puede decir con Francis Godard, autor de La Famille, affaire de générations, que la familia, en su concepción tradicional, es “el lugar de la fundación permanente del relacionamiento humano fundamental en aquello que él deriva directamente del orden divino... |
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Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores Roma reinaba entonces en el universo y Satanás reinaba en Roma. Bajo el nombre de Júpiter, de Mercurio, de Apolo, de Venus, de una infinidad de dioses y diosas, se hacía adorar en toda Europa. Tenía sus templos, sus altares, sus sacrificios, sus fiestas, sus juegos solemnes en que a veces diez mil gladiadores se degollaban unos a otros entre los aplausos de cien mil espectadores... |
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Multiplicación de los panes y curaciones Cierto día, entrando Jesús en la ciudad de Naím, encontró una gran multitud que acompañaba a la sepultura a un difunto. Era este un joven, hijo único de madre viuda, la cual seguía al féretro llorando sin consuelo, y le acompañaban otras personas. Jesús se compadeció de ella y le dijo: —“No llores”. Y acercándose al ataúd, detuvo a los que lo llevaban, los cuales se pararon y lo pusieron en el suelo. Entonces el Salvador exclamó en voz alta: —“Te mando, joven, que te levantes”... |
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¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana? Tengo amigos que no comprenden cómo Jesucristo, siendo Dios, podía tener una vida verdaderamente humana, y por eso yo quisiera saber cómo eran la Persona y la vida humana de Nuestro Señor Jesucristo. En otros términos, cómo era posible que Nuestro Señor sintiera dolores físicos o aflicciones morales, si al mismo tiempo, siendo Dios, vivía en la absoluta felicidad de la Santísima Trinidad. Y también si, por ejemplo, Él podía contraer alguna enfermedad, resfriarse, etc... |
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El triunfo de Jesús en la conquista del mundo A despecho del Sanedrín y de sus reiteradas prohibiciones, los apóstoles continuaron predicando a Jesús resucitado, lo que acarreó una persecución sangrienta que duró tres años... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino