Palabras del Director Nº 113 - Mayo 2011 - Año X
Estimados amigos:

Como lo prometido es deuda, cumplimos aquí nuestro compromiso de publicar un sucinto relato de los extraordinarios sucesos y los mensajes de Nuestra Señora de Akita de 1973. Ustedes mismos podrán apreciar las expresivas similitudes con las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima y particularmente con el llamado “Secreto de Fátima”, es decir, la tercera parte del mensaje de 1917 revelado por la Santa Sede en junio del 2000.

La proximidad de su fiesta, el 13 de mayo, nos dará ocasión de preguntarnos nuevamente si como persona, como familia, como nación, como humanidad, hemos atendido sus pedidos de oración, penitencia y enmienda de vida, y a qué distancia estamos del cumplimiento final de sus promesas.

¿Este balance, será causa de alegrías para nuestra Santa Madre, o, por el contrario, será para Ella causa de mayor tristeza y dolor?

También, en la presente edición, les ofrecemos la tercera y última parte del importante estudio, de nuestro colaborador don Alfredo Mac Hale, titulado “La revolución sexual destruye la familia”.

Al profundizar el tema, su versado autor no evade llegar a conclusiones que ponen el dedo en la llaga. Recomendamos particularmente su lectura a todos aquellos que se sienten confundidos y están preocupados con el ritmo que siguen los acontecimientos en nuestros días.

No olvidemos, sin embargo, que las pruebas que esta ofensiva anticristiana acarrea para las familias y la sociedad apenas demuestran que, como señaló el Papa Juan Pablo II, el Mensaje de Fátima es hoy “más actual que nunca”, y por tanto está más próximo que nunca de su cumplimiento. Así, cuanto más crezca el mal, más debe crecer nuestra confianza en las palabras con que, hace 94 años, la Virgen concluía su mensaje: “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”.

En Jesús y María,

El Director
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Tesoros de la Fe N°113 mayo 2011


Nuestra Señora de Akita
Nº 113 - Mayo 2011 - Año X La desigualdad entre los hombres es providencial La revolución sexual destruye la familia - III Nuestra Señora de Akita San Bernardino de Siena En realidad, las pasiones no son ni buenas ni malas Casas para el alma, y no sólo para el cuerpo



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