Palabras del Director Nº 109 - Enero 2011 - Año X
Estimados amigos:

Como fruto indirecto del Concilio de Trento (1545-1563) —que diera un extraordinario impulso a la Contrarreforma y una vigorosa contribución a la gran obra misionera de la Iglesia—, algunos años después surgió en Italia un nuevo estilo artístico al que se le denominó “barroco”, el cual se irradió al resto de Europa y tuvo un gran desarrollo en América.

Debido al mestizaje cultural, la semilla barroca trasplantada al Nuevo Mundo adquirió rápidamente características propias, pudiéndose diferenciar hoy nítidamente al barroco peruano del barroco español.

Por consiguiente, la arquitectura, la pintura, la música, la escultura y todas las artes virreinales, tuvieron una importante influencia en la evangelización de los indígenas, en la formación del alma de los pueblos, en la fisonomía de las ciudades, en las nuevas instituciones y costumbres locales, en las peculiares formas de la religiosidad popular, etc.

En la actualidad el Perú vive del recuerdo de aquella grandeza, admirada antiguamente por el mundo entero y que hoy comienza a ser revalorizada tanto interna como externamente.

Para la presente edición, ofrecemos a nuestros amables lectores como tema del mes, un interesante artículo sobre el barroco peruano de nuestro colaborador Alejandro Ezcurra Naón, publicado inicialmente por la estupenda revista italiana «Radici Cristiane», no 54, de mayo de 2010, que se edita en Roma, bajo la acertada dirección del Prof. Roberto de Mattei.

En Jesús y María,

El Director
‹ Jerusalén, Jerusalén… La Doctrina Católica condena la pornografía ›
La Doctrina Católica condena la pornografía ›
‹ Jerusalén, Jerusalén…



Tesoros de la Fe N°109 enero 2011


El barroco peruano
Nº 109 - Enero 2011 - Año X La Doctrina Católica condena la pornografía La cárcel de San Pedro y el triunfo de la Iglesia El barroco peruano La verdadera caridad San Raimundo de Peñafort ¿Cómo se desencadenará el castigo previsto en Fátima? “Jerusalén, Jerusalén…”



 Artículos relacionados
Santa Teresa de Lisieux Pionera de la “pequeña vía” Para un lector superficial de la Historia de un Alma, santa Teresita (1873-1897) fue una “santita” que vivió en un mar de rosas y apenas tuvo la desdicha de perder a su madre a los cuatro años de edad y de morir prematuramente. La iconografía romántica enfatiza esta idea presentándola como una monjita buena, sonrojada y risueña, sosteniendo un crucifijo y un mazo de rosas; una caricatura edulcorada, que más favorece a una piedad falsa y sentimental. Lo cual contrasta totalmente con las fotografías auténticas que de ella poseemos...

Leer artículo

¿Recibimos a nuestros ángeles de la guarda en el bautismo? Antes de entrar en la cuestión concreta planteada por nuestro consultante, conviene decir algunas palabras sobre la existencia y la misión de los ángeles, ya que esto ayudará a comprender mejor la asistencia que prestan a las personas que tienen a su cuidado...

Leer artículo

La familia, solución para la crisis contemporánea Se puede decir con Francis Godard, autor de La Famille, affaire de générations, que la familia, en su concepción tradicional, es “el lugar de la fundación permanente del relacionamiento humano fundamental en aquello que él deriva directamente del orden divino...

Leer artículo

Vitrales de la catedral de Chartres El espíritu de la Iglesia es el espíritu de Dios: sabe unir lo práctico a lo bello. De tal manera que, al ver una obra de arte, se nota que en ella se utiliza lo práctico casi sin pensar en él, y se admira lo bello como si sólo él existiese...

Leer artículo

La Torre de Belén LA TORRE DE BELÉN, en Lisboa, de tal manera causa la impresión de ser un castillo, y no una simple torre, que hasta se podría preguntar ¡cómo una torre puede ser tan bella! Ella ostenta la pompa y la imponencia de un castillo de cuento de hadas, con su piedra blanca que brilla al sol...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino