Con motivo del centésimo número de esta revista de cultura católica, en nombre del equipo de redacción y de nuestros colaboradores, quiero agradecer a la Santísima Virgen el habernos inspirado y acompañado a lo largo de estos cien meses. De igual modo a nuestros queridos benefactores, lectores y amigos por su firme e invalorable apoyo y simpatía. Para celebrarlo, a partir del presente mes estamos incrementando el número de páginas y secciones, y añadiendo la policromía a la portada, contra-portada y páginas centrales. Lo hacemos atendiendo a un viejo anhelo de nuestros veinte mil lectores que, en cada una de las 25 regiones del Perú y también desde el exterior, son los directos beneficiarios de esta publicación de seglares católicos. Deseo recomendarles particularmente la lectura del magistral artículo salido de la pluma de Plinio Corrêa de Oliveira, que viene a continuación. En él, nuestro recordado maestro y guía, traza los principales rasgos de los pueblos iberoamericanos y el futuro que la Providencia divina les tiene reservados; que fuera estampado originalmente en la prestigiosa revista brasileña «Catolicismo», nº 80, de agosto de 1957. Que Nuestra Señora de Fátima sea el faro que ilumine permanentemente este noble esfuerzo para llevar a las familias católicas los mejores recursos para la constante formación cultural y moral de todos sus miembros. En Jesús y María,El Director
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Pasado espléndido, futuro aun más bello |
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El cuarto mandamiento Tanto los padres como los hijos tienen necesidad de examinar regularmente su fidelidad al cuarto mandamiento de Dios... |
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El arte de crear defectos en los hijos Hay dos grandes medios para esto: el mal ejemplo y los mimos... |
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Santa Jeanne-Élisabeth Bichier des Âges Juana Isabel María Lucía Bichier des Âges nació el 5 de julio de 1773 en el castillo des Âges, perteneciente a su patriarcal y aristocrática familia... |
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La caridad sin fe es mera filantropía En principio, el mundo no pone objeciones a las obras concretas de benevolencia o de misericordia que suponen reparar una carencia en los hombres... |
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El Árbol de Navidad del señor D’Auvrigny Desde tiempos inmemoriales la aldea y el castillo mantenían entre sí las mejores relaciones. El conde de Auvrigny era caritativo y a la menor dificultad recurrían al señor, que se encargaba de resolver sus cuestiones... |
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