|
Estimados amigos: El Tema del Mes de la presente edición, escrito por nuestro colaborador Mathias von Gersdorff, presenta un asunto de singular importancia y muy candente: la Cultura Pop, su origen en la Revolución Industrial y el avasallador disturbio que la caracteriza— la intemperancia frenética. Estudioso de muchas de las facetas de la civilización actual, el autor destaca así a uno de los más siniestros motores que pone al mundo moderno en movimiento vertiginoso. No cualquier tipo de intemperancia, sino la frenética, vicio que impide al hombre contemporáneo ordenar su vida, sus actos y su voluntad de acuerdo con valores y principios eternos. En contraste con el desorden caótico de la cultura de masas, el artículo expone con abundantes ejemplos las características de la cultura tradicional —tanto la popular como la de las élites—, cuando prevalecían las costumbres regionales, sin el influjo artificial de la macropublicidad, de los “astros” y del “vedetismo”. Los medios de comunicación social actúan poderosamente para la difusión de la cultura de masas. Y funcionan también como “alimento espiritual” para una sociedad que vive en un estado de intemperancia frenética, muy adecuadamente caracterizado en el bestseller norteamericano Retorno al Orden y en varias obras de Plinio Corrêa de Oliveira. Para reaccionar contra la devastadora influencia de la cultura pop, las mencionadas obras señalan los medios para readquirir la templanza propia de la civilización cristiana, en la cual esta virtud cardinal orientaba la cultura y todas las actividades humanas. En Jesús y María, El Director
|
La Cultura Pop |
|
El secreto de confesión amenazado En los últimos meses, noticias sobre abusos sexuales por miembros del clero ganaron una vez más gran destaque en la prensa. Las evidencias existen, aunque sean habitualmente acompañadas por exageraciones de los medios de comunicación... |
|
La lección de Juvenal El cuasi nudismo que toma cuenta de las ciudades modernas va acercando a las personas de la práctica de desnudarse completamente en público, a la manera de los salvajes y de los indios primitivos... |
|
¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios... |
|
El inmenso sufrimiento de la Santísima Virgen Entre el Hijo y la Madre tenía que haber comunidad perfecta de sufrimiento. Cuando ve una madre padecer a su hijo, ella padece con él y siente de reflejo todo lo que él padece; lo que Jesús padeció en su cuerpo, María lo padeció en su corazón, por los mismos fines y con la misma fe y el mismo amor... |
|
En ciertos restaurantes, los celulares ya no tienen cabida en la mesa Hubo un tiempo no muy lejano en que la mesa de comedor era un espacio sagrado. El comedor era un santuario doméstico donde familias y amigos se congregaban para compartir los alimentos, intercambiar ideas y, de vez en cuando, discutir sobre política y religión. Allí los niños aprendían los primeros principios, las buenas maneras y las valiosas lecciones de vida que rara vez se transmiten en otros ámbitos. Hoy, sin embargo, ese espacio sagrado suele ser invadido por un huésped silencioso y no invitado: el teléfono móvil... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino