Palabras del Director Nº 153 - Setiembre 2014 - Año XIII
Estimados amigos:

Cuatro décadas antes del descubrimiento de América, el Papa Nicolás V trasladó en 1451 la antigua sede patriarcal de Grado a la capital del Véneto, y designó como primer Patriarca de Venecia a San Lorenzo Justiniano.

El Patriarcado de Venecia está vinculado al evangelista San Marcos, a quien le está dedicada la magnífica catedral de estilo bizantino. Su importancia no es apenas histórica, varios de sus titulares fueron con el tiempo elevados al Solio Pontificio. Tal es el caso en el siglo XX de los Cardenales Patriarcas Giuseppe Sarto, Angelo Roncalli y Albino Luciani, que tomaron los nombres de Pío X, Juan XXIII y Juan Pablo I respectivamente.

A respecto del inolvidable San Pío X , de quien hemos conmemorado el 20 de agosto el centenario de su fallecimiento, se cuenta que fue el único de los cardenales que asistió al Cónclave de 1903, con boleto de ida y vuelta.

Su predecesor en el Patriarcado, San Lorenzo Justiniano, perteneció a una ancestral familia veneciana y toda su vida se desarrolló en el ámbito de su ciudad natal, capital entonces de la Serenísima República de Venecia. Fue un religioso, obispo y patriarca ejemplar, al mismo tiempo que un precursor de la reforma del clero. Esto, medio siglo antes de que estallara la pseudo-reforma (Lutero y otros) y un siglo antes del Concilio de Trento (1545-1563).

En la sección Vidas de Santos, nuestro colaborador Plinio María Solimeo nos ofrece una magnífica pincelada de este hombre que se desposó con la sabiduría.

Les auguro, pues, una provechosa lectura de éste como de los demás artículos que hemos seleccionado especialmente para ustedes.



En Jesús y María,

El Director

Sed perfectos como vuestro Padre celestial ¡Oh tú Iglesia Católica!
¡Oh tú Iglesia Católica!
Sed perfectos como vuestro Padre celestial



Tesoros de la Fe N°153 setiembre 2014


San Lorenzo Justiniano
Nº 153 - Setiembre 2014 - Año XIII ¡Oh tú Iglesia Católica! La moralidad es el fundamento del orden social La Santísima Virgen y el sufrimiento Una influencia más fuerte que la de los medios de comunicación San Lorenzo Justiniano La Resurrección de Jesús y la Redención - I Sed perfectos como vuestro Padre celestial



 Artículos relacionados
¿Estamos obligados a creer en todas las apariciones particulares? La Iglesia siempre ha sido muy cauta a la hora de ocuparse de apariciones y fenómenos místicos extraordinarios, dando su aprobación solamente después de un riguroso proceso canónico, interrogando a las personas implicadas, a terceros que las rodean, a peritos en alguna ciencia que puedan verificar determinados hechos...

Leer artículo

San Ubaldo de Gubbio Hemos expuesto en esta sección la vida de algunos santos del período medieval. Trataremos ahora de otros de esa misma época, oriundos de la ciudad de Gubbio, en Italia, casi todos contemporáneos y pertenecientes a la nobleza italiana. Entre ellos, san Ubaldo, cuya vida celebramos el día 19 de este mes...

Leer artículo

¿Cómo se compatibiliza el milagro con el orden divino del universo? La palabra milagro en lengua castellana tiene su etimología oriunda del latín miraculum, que a su vez proviene del verbo mirari, que quiere decir “admirar”...

Leer artículo

 Regreso a la caligrafía para no perjudicar la educación Frente a los estragos causados en la mente de niños y jóvenes por su dependencia a los dispositivos digitales, centros educativos de Europa y Estados Unidos han redescubierto el valor del contacto personal...

Leer artículo

¿Cómo pudo el Movimiento Litúrgico favorecer el menoscabo de la devoción al Sagrado Corazón? Fue muy oportuno que el lector haya suscitado el asunto, pues soy también un entusiasta de Dom Guéranger. Leo con frecuencia sus Instituciones litúrgicas y, más aún, El Año Litúrgico —con los comentarios a las fiestas de cada día—, que en ocasiones me sirven de inspiración para el sermón. El problema es que, bajo la misma denominación, se acostumbra designar indistintamente dos movimientos cuyas motivaciones y principios fueron muy diferentes y, en amplia medida, hasta opuestos...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino