Estimados amigos: Cuántas veces en la vida pública como en la existencia privada nos deparamos con situaciones que nos cuesta entender. Y en el correcto planteamiento del problema —como decía Plinio Corrêa de Oliveira— está el 80% de la solución. ¿Cómo pueden haber quienes en pleno siglo XXI, con todos los avances de la ciencia médica, aboguen a capa y espada por la despenalización del crimen del aborto? ¿Cómo pueden haber quienes hoy pregonen el socialismo para resolver el problema de la pobreza en el mundo, cuando se sabe que donde este ha sido fatalmente aplicado no ha traído más que miseria? ¿Cómo pueden haber quienes piensen que legalizando el consumo de la marihuana y de otras drogas que destruyen a la juventud, se va a resolver el problema del narcotráfico? ¿Cómo pueden haber quienes abogando por la disminución de las penas y vaciando las cárceles, pretendan combatir eficazmente el crimen y la delincuencia? Ahora veo que la inmensa mayoría de las personas que piensan así, no tienen en claro la naturaleza y el origen del mal. Un asunto tan viejo como la misma existencia del ser humano, que nos fue explicado con la mayor simplicidad a los que tuvimos la dicha de asistir al catecismo. Por si no recordamos aquellas lecciones, o las queremos repasar, o si nunca las hemos recibido, los hermanos Gustavo y Luis Solimeo nos las explican con la brillantez que les caracteriza en la sección Tema del Mes. A este artículo se agregan otros no menos interesantes, educativos y oportunos. A todos nuestros lectores, les deseo un año cargado de bendiciones. En Jesús y María, El Director
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Gietrzwald El Poder de la Oración |
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¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios... |
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San Roque de Montpellier: Modelo de caridad y confianza A fines del siglo XIII y comienzos del XIV la ciudad de Montpellier, hoy francesa, pertenecía al reino de Mallorca, de la casa real de Aragón. El gobernador de la ciudad, Juan, cuya esposa Liberia era también de ilustre familia, gozaba de todo el prestigio del cargo y de buena fortuna. Pero no tenían hijos. Con mucha fe, importunaron al cielo para obtenerlos y fueron oídos... |
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Cremación: indicio de la actual descristianización Georges D. se había jubilado, gozaba de una buena pensión y poseía una atrayente cultura. Buen observador, su acuidad penetraba la realidad de los acontecimientos, la degustaba, y, al narrarla, integraba a sus interlocutores en la escena descrita. Quien lo oía tenía la impresión de haber participado en el evento narrado... |
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La milicia angélica Bajo este título Julio Loredo de Izcue recoge y presenta, en un libro inevitablemente sintético, pero por demás elocuente, la grandiosa visión angélica del eminente pensador brasileño Plinio Corrêa de Oliveira... |
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Notre Dame de París, la luz y las llamas En el lejano tiempo en que la reforma litúrgica impuesta por el Concilio Vaticano II encontraba adeptos ardientes, la celebración de la misa fue adquiriendo un tono festivo, con canciones nuevas y sermones optimistas, en medio de deplorables representaciones escénicas. Todo hecho a medida para que la misa perdiera su contenido de misterio... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino