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SAN JUAN BOSCO
Cierto día, El Redentor condujo a Pedro, Santiago y Juan sobre el Tabor, que es un monte alto de Palestina. Sobre este monte y en presencia de dichos apóstoles, se transfiguró de tal modo que su semblante resplandecía como el sol y sus vestiduras quedaron blancas como la nieve. En aquel momento, aparecieron Moisés y Elías que empezaron a conversar con Él. Admirado ante aquel espectáculo celestial, Pedro dijo a Jesús:
Jesús predice su pasión y resurrección En varios pasajes del Antiguo Testamento, se anuncia la pasión dolorosísima de Jesucristo de un modo tan palpable que las predicciones de algunos profetas parecen más bien la exposición de un hecho ya sucedido. Además, él mismo, casi al principio de su predicación, anunció a sus discípulos que iría a Jerusalén; que allí sufriría mucho de manos de los ancianos y de los escribas del pueblo judío; que por último le darían muerte, pero que había de resucitar al tercer día. Concilio de los fariseos Los fariseos trataron muchas veces de detener a Jesús, pero nunca lo consiguieron, porque aún no había llegado su hora. Un día, convocaron un concilio para tratar la clase de muerte que le habían de dar, y uno de ellos, llamado Caifás, que era pontífice aquel año, dijo:
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Las apariciones del Ángel de la paz Apremiante llamado a la seriedad |
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La perfecta alegría Iban una vez San Francisco y el hermano León caminando en tiempo de invierno. ¿En qué está la perfecta alegría? preguntó el fraile, a lo que el santo vino a responder con un curioso pero ilustrativo ejemplo... |
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Las manifestaciones públicas en honor al Santísimo Sacramento La primera objeción al dinero gastado en estas grandes manifestaciones fue la misma que presentó Judas cuando María Magdalena derramó un bálsamo precioso sobre los pies del Señor: “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?”... |
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Un solo corazón y una sola alma Cuán dichosos son los esposos que pueden decir: “¡Nos hemos amado por nuestras ideas; no hemos visto sino a Dios, y nos hemos unido para servirle mejor!”. Tal es el amor cristiano... |
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Esplendor de la concepción jerárquica y cristiana de la vida - II Luego de analizar la humildad del monje (ver número anterior), consideremos la del gentilhombre... |
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La sobreviviente (cuento) Adriana era una niña triste. No había pasado por ningún naufragio en alta mar, ni estuvo sujeta a las conmociones de algún terremoto. Sin embargo su vida era una historia de supervivencias ante peligros inminentes, de los cuales sólo escapó gracias al cariño especial que le tenía la Providencia Divina... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino