|
SAN JUAN BOSCO
Esta entrada de Jesús en Jerusalén fue acompañada de circunstancias, anunciadas por los profetas, que redundan en su gloria. Cuando estuvieron cerca de la aldea de Betfagé, dijo a sus discípulos: —“Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino; los desatáis y me los traéis”. Se pusieron en marcha, encontraron la jumenta y el pollino; pusieron en él sus vestidos y subió a él Jesús para que, entrando en Jerusalén, se cumplieran estas palabras de los profetas: —“Decid a los habitantes de Jerusalén: He aquí que viene a vosotros vuestro rey, sentado sobre el pollino de una jumenta”. Cuando se supo que Jesús llegaba, el numeroso pueblo salió a recibirlo. Algunos llevaban palmas en las manos, otros esparcían ramas de árboles por el suelo y otros extendían sus vestidos por donde él tenía que pasar. Conmovidos a su vista, gritaban llenos de gozo: —“¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. Con tales palabras, le reconocían públicamente como Mesías y Salvador de los hombres. Jesús echó una mirada a aquella ciudad y a aquel pueblo, y, pensando en las desventuras que le aguardaban, dijo llorando: —“¡Ah! ¡Jerusalén, Jerusalén! ¡Si conocieras cuánto te importan para tu salvación las cosas que en este día acaecen! Mas ahora tus ojos no lo ven. Llegará el día en que te sitiarán tus enemigos, te pondrán en grandes aprietos, te destruirán, matarán a tus hijos y no dejarán de ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita”. Luego de entrar en Jerusalén, todos los ciudadanos se conmovieron y, dando gritos de alegría, le acompañaron hasta el templo. Al llegar, vio que se vendía y compraba en él públicamente y, como ya lo había hecho otra vez, echó a esos traficantes y dijo: —“Mi casa será casa de oración, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”. Al ver estos hechos asombrosos, hasta los niños llenos de respeto gritaban: —“¡Hosanna al hijo de David!”. Los príncipes y sacerdotes, que no oían esto de buena gana, decían a Jesús: —“¿Oyes lo que dicen estos?”. —“Lo oigo —les dijo— pero ¿no habéis leído que de la boca de los niños se rendirá perfecta alabanza? Os digo que si estos callaran, hablarían las piedras”. El Señor se complace mucho con las alabanzas que le tributan los niños. Celebración de la última pascua con los apóstoles A pesar de los manejos de los escribas y fariseos, Jesús no dejaba de predicar todos los días en el templo: de noche, sin embargo, se retiraba a casa de Lázaro en Betania o subía al monte de los Olivos. Como se acercara el tiempo en que debía empezar su pasión, quiso Jesús comer por última vez el cordero pascual con sus discípulos. El día antes de su muerte, mandó a los apóstoles Pedro y Juan a Jerusalén, para que preparasen cuanto era necesario. Sentado a la mesa con sus discípulos, después de haber comido algo, de repente se turbó y les dijo: —“Uno de vosotros que está aquí sentado me entregará”. Al oír estas palabras, llenos de horror y tristeza, dijeron uno tras otro: “¿Soy yo tal vez, Maestro?”. Jesús contestó: —“El que pone conmigo la mano en el plato me entregará”. También Judas, con horrible descaro, se atrevió a preguntarle: —“¿Soy yo, Maestro?”. Y Jesús le contestó: —“Sí, eres tú; pero, ¡ay de aquel que me entregara! Mejor le fuera no haber nacido”. Esto no bastó, sin embargo, para hacer cambiar de propósito a Judas; antes bien, se obstinó cada vez más en llevar a cabo su traición.
|
Santa Teresa de Lisieux Pionera de la “pequeña vía” |
|
San Juan de Ávila De repente, se oye en la iglesia un sollozo que más parecía un rugido: un hombre fornido sale del templo, donde predica el padre Maestro Ávila en la fiesta de san Sebastián, compungido y dándose fuertes golpes en el pecho: ¡era el futuro san Juan de Dios!... |
|
El padre y la madre son los mejores maestros; el hogar es la mejor escuela Un amigo me sugirió, debido a graves daños causados a los niños por la seudo “educación sexual” en las escuelas, que expusiera cómo tal educación debería ser puesta en práctica. Esto porque existen padres, hasta de familias católicas, que debido a la vida moderna y al... |
|
¿Puede la Iglesia negar la comunión a quienes promueven el aborto? La enseñanza de la Iglesia sobre el aborto es una verdad irreformable. Así lo declaró Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae... |
|
Calesa sobre la nieve Atardece en este pueblo del norte de Francia. Un manto espeso de blanca nieve cubre la carretera, los muros y los tejados. Bajo la luz mortecina y difusa de un sol sin fuerza, que se intuye en lo alto, avanza queda una calesa tirada por un caballo bayo... |
|
El triunfo de Nuestra Señora del Rosario de Lepanto Una multitud se apiña frente a la iglesia de Santo Domingo en la ciudad de Granada (España)... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino