Historia Sagrada Jesús aparece a los apóstoles

San Juan Bosco

Los apóstoles sabían por boca de muchos que Jesús había resucitado, pero todavía no le habían visto. Llenos de miedo, con las puertas cerradas, estaban en el Cenáculo hablando de él con los demás discípulos, cuando de repente se apareció en medio de ellos y les dijo:

—“La paz sea con vosotros. Yo soy, no temáis”. A esta aparición inesperada, los apóstoles quedaron sobrecogidos de espanto, pues les parecía ver un fantasma. Para apaciguarlos, Jesús añadió:

—“¿Por qué os turbáis y todavía teméis? Mirad, observad mis manos y pies; tocad y ved que tengo carne y huesos, y que no soy como los fantasmas, que no los tienen. ¿Tenéis algo qué comer?”.

Le ofrecieron un poco de pescado y un panal de miel.

La confesión de los pecados

Luego que Jesús acabó de comer en su presencia, para confirmarlos en la fe de su resurrección, tomó lo que había sobrado, lo repartió entre ellos y les dijo:

—“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

Con estas palabras, confirmaba la institución del Sacramento de la Penitencia, del cual ya había hablado otras veces. Porque las palabras perdonar y retener equivalen a dar o no dar la absolución, según las disposiciones de los penitentes. El sacerdote, como juez espiritual, no puede cumplir este encargo, sin que se le declaren, es decir, sin que le confiesen las culpas internas y externas. Además, el confesor, como médico de las almas, debe con frecuencia dar consejos, imponer obligaciones y desligar a los penitentes de las que no estuvieren en estado de cumplir. Esto no puede hacerlo sin que se le manifiesten los secretos.

Duda de santo Tomás

No habiendo estado presente en esta aparición, el apóstol Tomás no creía lo que le decían los demás apóstoles y afirmaba que no creería, si no tocaba con sus manos las llagas del Salvador. Ocho días después, estando reunidos los discípulos en el mismo lugar y Tomás con ellos, apareció de nuevo Jesús y vuelto hacia Tomás le dijo:

—“Mete tu dedo en las llagas de mis manos, pon tu mano en mi costado y no seas más incrédulo”.

Penetrado de fe sincera, se arrojó Tomás a sus pies y dijo: —“¡Señor mío y Dios mío”.

Jesús añadió: —“¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto”.

Pesca milagrosa

Un día, Pedro, Tomás, Bartolomé, Santiago y Juan con otros dos discípulos fueron a pescar en las orillas del mar de Tiberíades. Entraron en la nave y trabajaron toda la noche sin coger un solo pescado. Al amanecer, se apareció Jesús en la orilla y les preguntó si tenían pescado para comer; como le contestaron que no, Él les dijo:

—“Echad la red a la derecha de la barca”.

Así lo hicieron, pero fue tan abundante la pesca que sus redes amenazaban romperse. Juan dijo entonces a Pedro: —“Es el Señor”. Al oír estas palabras, Pedro se echó al mar para llegar más pronto a nado adonde estaba Jesús. Cuando llegaron todos a tierra, vieron un pescado sobre las brasas y pan que el Señor había preparado para que comieran.

Cristo en el lago Tiberíades, Tiberíades , Tintoretto,
c. 1575-80 – Óleo sobre lienzo, National Gallery of Art, Washington D.C.

‹ Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia San Juan Fisher ›
San Juan Fisher ›
‹ Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia



Tesoros de la Fe N°186 junio 2017


El Confesionario Sagrado locutorio del tribunal de Dios
Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo” Capítulo 4: El Corazón Inmaculado: el camino que conduce a Dios Junio de 2017 – Año XVI Retrato de san Francisco Marto Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia Jesús aparece a los apóstoles San Juan Fisher ¿En nombre de quién mandó Jesús a bautizar? San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano



 Artículos relacionados
¿Es posible el sacerdocio femenino en la Iglesia? La pregunta de nuestra consultante es muy oportuna, porque la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía y el mal llamado “camino sinodal” de la Iglesia alemana han reabierto el debate sobre la posibilidad de tener un ministerio ejercido por mujeres en la Iglesia...

Leer artículo

Tatuajes y dictadura de la moda Grabados en la piel de jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, desempleados y ejecutivos, huelguistas y ministros de Estado, los tatuajes están por todas partes. Quizá más en unos que en otros, pero una cosa es segura: hace años que salieron de las celdas de las cárceles y de las tabernas portuarias donde, no hace mucho, parecían confinados para siempre...

Leer artículo

Devastación moral emprendida por la TV Novelas de la TV: efecto desastroso — Las novelas que se transmiten por televisión se volvieron una verdadera manía en algunos hogares y han contribuido en la decadencia de la moralidad y de la vida familiar. Ya no se conversa en familia, todo se aprende de la “madre y maestra” televisión...

Leer artículo

¿Por qué hay estaciones del Vía Crucis que no figuran en las Escrituras? Según la tradición de los religiosos de la Orden Franciscana, custodios de los Santos Lugares desde 1342, la Santísima Virgen habría sido la primera en realizar el piadoso ejercicio de recorrer el camino que siguió Nuestro Señor Jesucristo...

Leer artículo

Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores Roma reinaba entonces en el universo y Satanás reinaba en Roma. Bajo el nombre de Júpiter, de Mercurio, de Apolo, de Venus, de una infinidad de dioses y diosas, se hacía adorar en toda Europa. Tenía sus templos, sus altares, sus sacrificios, sus fiestas, sus juegos solemnes en que a veces diez mil gladiadores se degollaban unos a otros entre los aplausos de cien mil espectadores...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino