Palabras del Director Septiembre de 2017 – Año XVI

Estimados amigos:

Cosas impensables un siglo atrás…

El suicidio es desde el punto de vista moral inaceptable. Cualquier acción para promoverlo o inducir a las personas a cometer ese gravísimo pecado, merece el más categórico rechazo de la sociedad y la más contundente de las penas para quienes resulten culpables; más aún si esa promoción se dirige a niños, jóvenes y adolescentes.

¿Cómo puede ser que circulen libremente por Internet “juegos” como “la ballena azul”, que consiste en ejecutar sucesivos retos, el último de los cuales es la propia muerte?

¿Cómo una serie de televisión como 13 Reasons Why (“13 razones por qué”), catalogada por asociaciones de padres de familia como “apología del suicidio”, ha logrado tener gran impacto publicitario?

La psicoterapeuta Amy Morin advierte que la serie presenta el suicidio con tintes románticos y como una solución posible, lo retrata como una forma de vengarse o de darle una lección a los demás, irradia el mensaje de que no hay gente buena en el mundo, de que las personas están indefensas y de que los adultos son incompetentes, etc.

Según publica “Internal Medicine”, un equipo de investigación de la Universidad de San Diego dirigido por el Dr. John W. Ayers, demostró que las búsquedas en Internet de “cómo suicidarse” crecieron un 26% solo en los primeros 19 días tras la emisión de la serie.

Es, pues, una llamada de atención para padres de familia y educadores: ¿saben a qué y con quienes juegan sus hijos y alumnos? ¿Saben bien qué hacen cuando se conectan con sus celulares o computadoras a Internet?

A todos, padres y jóvenes, se aplica el invariable consejo de Nuestro Señor Jesucristo: “Vigilad y orad para no caer en tentación” (Mt 26, 41).

Al respecto les invito a leer el artículo que hemos escogido como Tema del Mes: “Suicidios en la juventud: ¿Por qué?”.

Y como siempre, les deseo una muy benéfica lectura.

En Jesús y María,

El Director

‹ Capítulo 10: Un signo de contradicción Confesiones y reprimendas, narradas por la hermana Lucía ›
Confesiones y reprimendas, narradas por la hermana Lucía ›
‹ Capítulo 10: Un signo de contradicción



Tesoros de la Fe N°189 setiembre 2017


Suicidios en la juventud ¿Por qué se incrementan en nuestra época?
Capítulo 9: El gran milagro Capítulo 10: Un signo de contradicción Septiembre de 2017 – Año XVI Confesiones y reprimendas, narradas por la hermana Lucía Suicidios en la juventud: ¿Por qué? San Mateo ¿Por qué a veces la Virgen aparece descalza? Venecia y Florencia



 Artículos relacionados
Dos blasfemias con camuflajes “artísticos” “La Santa Comedia“ y “Madeinusa” fueron prestigiadas por los medios de comunicación con aires de normalidad como cosas “divertidas” o “interesantes”. Estas blasfemias, en realidad tratan de borrar de las almas la diferenciación entre lo que es bueno y lo que es malo, acostumbrando a la opinión pública a la profanación de las cosas santas...

Leer artículo

Felicidad, sufrimiento y amor de Dios “Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud” (Jn 15, 9-11)...

Leer artículo

Un cuadro visto como documento social de una época El personaje principal de este cuadro que se conserva en el Museo de Versalles es el rey Luis XVI, mucho antes de que estallara la Revolución de 1789. El artista Nicolas André Monsiau lo retrata en una sesión con el conde de La Pérouse, un importante navegante y explorador francés, Jean François de Galaup (1741-1788), oficial de la marina, a quien el rey confió la misión de emprender grandes viajes de descubrimiento científico alrededor del mundo...

Leer artículo

Banquete de bodas en Yport Dos rudas lonas colgadas de los manzanos improvisan el salón de banquetes de esta familia de Normandía en medio de su huerto...

Leer artículo

¿Jesucristo podría haber tenido una vida humana? Tengo amigos que no comprenden cómo Jesucristo, siendo Dios, podía tener una vida verdaderamente humana, y por eso yo quisiera saber cómo eran la Persona y la vida humana de Nuestro Señor Jesucristo. En otros términos, cómo era posible que Nuestro Señor sintiera dolores físicos o aflicciones morales, si al mismo tiempo, siendo Dios, vivía en la absoluta felicidad de la Santísima Trinidad. Y también si, por ejemplo, Él podía contraer alguna enfermedad, resfriarse, etc...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino