Plinio Corrêa de Oliveira El pueblo ruso quedó sometido al yugo comunista durante 70 años. Y la tiranía fue tal, que se podría decir —con excepciones, claro está— que la mentalidad auténtica de aquel pueblo fue aniquilada. ¡Lo cual es catastrófico para un país! Frente a ello, surge la pregunta: ¿cómo eran los rusos antes del comunismo? Había dos Rusias. Una, la de San Petersburgo, y otra, la de Moscú. San Petersburgo es una ciudad situada junto al río Nevá, cerca del mar Báltico, que mantiene comunicaciones fáciles con Europa Occidental a través del mar del Norte y del Báltico. Esta región del país fue bastante influenciada por la cultura de Occidente. Existía también la Rusia de Moscú, más profunda, en que todo se procesaba de acuerdo con lo que se podría llamar la Edad Media rusa. Esa época histórica correspondía a la Rusia de Iván el Terrible. Presentaba una arquitectura regional muy bonita, pero bastante misteriosa: salas con penumbras y escondrijos. La vida de corte en el Kremlin —residencia del zar— era de un fausto extraordinario, que reflejaba mucho lujo, correspondiente a la grandeza del Imperio ruso. ¿Cómo era el alma de ese pueblo? Población inteligente, no muy amiga del raciocinio, pero sí de la imaginación. Por eso, en ella eran menos frecuentes los grandes sabios que literatos de altura. Estos sí, numerosos y de renombre internacional. Las novelas rusas eran marcadas por esa mentalidad y se difundieron por el mundo entero. Por ejemplo, las obras de Dostoyevski y una serie de otros escritores. ¿Tal mentalidad se debe apenas al temperamento nativo del pueblo? Tengo la fuerte impresión de que no. Pero debido al hecho de que, aún durante la Edad Media, el pueblo ruso rompió con la Iglesia Católica y constituyó una iglesia denominada greco-cismática. Los rusos abrazaron el cisma griego contra Roma. Todas las características del alma de este pueblo se encuentran también en esa iglesia cismática. Ceremonias religiosas y liturgia esplendorosas, pero cuyo origen es anterior al cisma, de la época en que Rusia era católica. Los paramentos son riquísimos y la liturgia presenta ceremonias largas, solemnes y bellas. Estos son algunos de los trazos del estado en que se encontraban el alma y la mentalidad rusas antes de que se abata sobre el pueblo el flagelo del comunismo, en 1917.
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