Palabras del Director Febrero de 2018 – Año XVII

Estimados amigos:

¡Multitudinaria la visita del Papa Francisco al Perú! No es el caso de compararla aquí con las que previamente realizó el Pontífice a Chile o Colombia, o a México y Filipinas. Un periodista comentó que fue el acontecimiento más importante ocurrido en el país en los últimos treinta años; en alusión a la visita de Juan Pablo II en 1985.

En ese año más del 90% de la población era católica; hoy las cifras oficiales nos hablan de un 77%. En cuanto al número, en 1985 éramos 18 millones de católicos, hoy bordeamos los 25 millones. Es significativo, que el porcentaje que ha dejado de ser católico, no haya optado por el ateísmo sino por otras religiones cristianas.

La buena acogida brindada al Pontífice reinante puede levantar alguna duda sobre tales cifras. Suele ocurrir que ante un fuerte temblor, el mayor de los ateos se arrodille y clame a Dios por misericordia. En estos días de gracia, la fe se ha manifestado contundentemente. Más de tres millones y medio de peruanos han acompañado al Santo Padre en alguna de sus presentaciones y a lo largo de sus extensos recorridos. Y se calcula que entre 25 y 30 millones lo han seguido por la televisión.

Los grandes discursos parecieran estar destinados a los grandes de este mundo y a los medios de comunicación. En los encuentros menores aparecen las preocupaciones interiores del Papa, como el pedido que hizo a las 500 religiosas contemplativas reunidas en la iglesia de las Nazarenas en Lima: “¡Cuánto necesitamos de la unidad de la Iglesia! […]. Les pido, por favor, que recen mucho por la unidad de esta amada Iglesia peruana porque está tentada de desunión. A ustedes le encomiendo la unidad, la unidad de la Iglesia, la unidad de los agentes pastorales, de los consagrados, del clero y de los obispos”.

Gratos momentos quedan grabados en nuestras retinas y en nuestros corazones, sobre ellos trataremos más ampliamente en un artículo especial que podrán leer a continuación.

En Jesús y María,

El Director

Lo maravilloso, el Palacio del Louvre y la pirámide Estrella del Mar
Estrella del Mar
Lo maravilloso, el Palacio del Louvre y la pirámide



Tesoros de la Fe N°194 febrero 2018


Francisco y Jacinta de Fátima Los pastorcitos canonizados por el Papa Francisco
Febrero de 2018 – Año XVII Estrella del Mar La lección de Juvenal ¡Multitudinaria manifestación de fe! Santos Francisco y Jacinta Marto ¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre las artes marciales? Lo maravilloso, el Palacio del Louvre y la pirámide



 Artículos relacionados
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo San Bernardo extasiado a propósito de los ángeles exclama: “¡Qué maravilla!”. Y, en seguida, demuestra su entusiasmo por la acción de los ángeles: “Cristianos, ¿podéis creerlo? Los espíritus celestiales no solo son los ángeles de Dios, sino también los ángeles de los hombres...

Leer artículo

2. ¿Las consagraciones anteriores atendieron el pedido de la Virgen? ¿De todas estas consagraciones ya realizadas, alguna ha cumplido con los requisitos de la consagración de Rusia solicitada por la Virgen de Fátima a la hermana Lucía?...

Leer artículo

Deterioro moral del mundo moderno Quisiera saber si… una esposa que no ama más a su marido, porque la decepcionó mucho en ocho meses de casada. Ella no tiene hijos con él: cuando se casaron, él estaba divorciado y tenía dos hijas. Ya se había hecho una operación para no tener otros hijos. No los quiere, pues dice que no tiene paciencia con los niños, que no es su sueño y que ya tiene dos. Su familia también no quiere que tenga más hijos y además se vive entrometiendo en este asunto...

Leer artículo

San Miguel del Milagro El estado de Tlaxcala, en México, se encuentra en un amplio valle desde el que se contemplan lejanos volcanes activos. Empinadas colinas se elevan sobre las fértiles tierras de cultivo, donde huertos, maizales y ranchos ganaderos cubren el paisaje...

Leer artículo

La indiferencia religiosa Entendemos por indiferentes a los que no se ocupan de religión alguna...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino