Estimados amigos: La influencia demoníaca en la historia humana siempre fue constante e intensa. Es el empeño satánico por llevar a los hombres a la perdición, como sucedió con nuestros primeros padres en los orígenes de la humanidad, cuando bajo la apariencia de una serpiente el demonio los tentó, sugiriéndoles que si comían del “fruto prohibido” serían “como dioses”. Adán y Eva cayeron en la tentación, cometieron el pecado original y perdieron el estado de inocencia. Toda su descendencia sufrió las consecuencias de tal pecado, quedando en adelante sujeta a la acción del demonio. La acción diabólica se presenta de modo cada vez más avasallador en los diversos sectores de la sociedad neopagana en que vivimos, siendo numerosas las prácticas incentivadas por los demonios para poseer a las personas. Nuestro Tema del Mes presenta ejemplos de diversos medios que utiliza el Maligno —como el ingenuo “tablero de Ouija”— para hacer caer a las personas en las redes del espiritismo e iniciarlas así en las prácticas ocultistas. El rock satánico es otro medio por el cual el demonio se apodera de las almas, según la opinión de connotados exorcistas. También la práctica del aborto atrae demonios, pues estos desean que se les inmolen vidas humanas. Frente a este terrible cuadro, el autor recomienda alejarse de supersticiones y de cosas esotéricas, procurar los auxilios de la Iglesia y, sobre todo, recurrir a la Santísima Virgen, invocada como “Terror de los demonios”. Ella nos protegerá en esta época de tribulaciones, como enseña el apóstol san Pablo, “contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos esparcidos en los aires” (Ef 6, 12). Deseamos a nuestros amables lectores una provechosa lectura de este relevante tema, que no debemos pasar por alto. En Jesús y María, El Director
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San Miguel arcángel, defiéndenos en el combate Cómo la acción diabólica impregna el mundo actual |
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El demonio: el gran mentiroso El influjo nefasto del demonio y de sus secuaces es habitualmente ejercitado a través del engaño, la mentira y la confusión... |
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Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?... |
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Acto de desagravio al Sagrado Corazón de Jesús ulcísimo Jesús, cuya infinita caridad para con los hombres es por ellos correspondida ingratamente con olvidos, frialdades y desprecios, henos aquí postrados en vuestra presencia para desagraviaros, con especiales homenajes, de la insensibilidad tan insensata y de las nefandas injurias con que es blanco, de todas partes, vuestro amorosísimo Corazón... |
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El sombrero En diversas épocas, el sombrero representó un símbolo de la dignidad de quien lo portaba; en nuestros días él aún sobrevive, remitiendo para una visión de la antigua cortesía. Si no llega a sorprender, ciertamente que al verlo, despierta la atención adormecida entre... |
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España al borde del abismo: ¿una nueva Sodoma y Gomorra? La aprobación del llamado “matrimonio” homosexual en España constituye una gravísima ofensa a Dios, máxime dadas las actitudes de miembros del Gobierno, de ostentoso desprecio por las censuras de S. S. Juan Pablo II a ese propósito, poco antes de fallecer... |
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