Ambientes Costumbres Civilizaciones Ambientes y formación moral

La Hora del Té, Alberto Lynch, c. 1900-1920 – Óleo sobre tela, Museo de Arte de Lima

Plinio Corrêa de Oliveira

Por motivos que no son apenas convencionales, ciertos colores, ciertas líneas, ciertas formas de objetos materiales, ciertos perfumes y ciertos sonidos tienen afinidad con estados de espíritu del hombre. Hay colores que son afines con la alegría, otros con la tristeza. Hay formas que llamamos majestuosas, otras sencillas. Decimos de una familia que es acogedora. Y lo mismo podemos decir de una casa. Decimos de la forma de conversar de alguien que es encantadora. Y lo mismo podemos afirmar de una música. Nos puede parecer que un perfume es vulgar y lo mismo podemos decir de las personas a quienes les gusta usarlo.

Ambiente es la armonía constituida, en este campo, por la afinidad de varios seres reunidos en un mismo lugar. Imagínese una sala con proporciones amenas, decorada con colores risueños, amoblada con objetos graciosos, en la que hay muchas flores exhalando un aroma suave; alguien toca en esta sala una música alegre. Se forma ahí un ambiente de alegría.

Claro está que el ambiente será tanto más expresivo cuanto más numerosas sean las afinidades entre los seres que en tal sala se encuentren. Y así, ese ambiente podrá ser además de alegre, también digno, distinguido, sereno, si la dignidad, la distinción y la serenidad existiesen en las personas y cosas que ahí están. El ambiente será lo contrario de todo esto, o sea, triste, extravagante, feo y vulgar si los objetos que lo constituyen tienen, todos, esas notas.

Los hombres forman para sí ambientes a su imagen y semejanza, ambientes en los que se reflejan sus costumbres y su civilización. Pero lo recíproco también es verdadero, en gran medida. Los ambientes forman a su imagen y semejanza a los hombres, las costumbres, las civilizaciones. En pedagogía esto es trivial. Pero ¿valdrá solo para la pedagogía? Quién osaría negar la importancia de los ambientes en la formación de los adultos; formación, decimos con toda propiedad, pues en esta vida el hombre, en todas las edades, tiene que dedicarse al esfuerzo de formarse y reformarse, preparándose así para el cielo, que es donde cesa nuestra marcha hacia la perfección. Así, el católico puede y debe exigir de los ambientes en que está, que sean instrumento eficaz para su formación moral.

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Tesoros de la Fe N°208 abril 2019


El Señor de la Justicia Condenado a muerte tras un proceso infame e ilegal
La edad preescolar Abril de 2019 – Año XVIII Para qué fuimos creados Juicio y condenación de Jesucristo, una farsa sórdida y grotesca ¿Cuál debe ser nuestra actitud frente a los escándalos en la Iglesia? Ambientes y formación moral



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