Verdades Olvidadas Lucía describe la visión del infierno

Foto de los pastorcitos tomada poco después de la visión del infierno

La Santísima Virgen, a fin de favorecer la conversión de los pecadores empedernidos y evitar así que caigan en los tormentos eternos, en la tercera aparición (13 de julio de 1917) mostró el infierno a los tres confidentes de Fátima. Visión extraordinariamente bien narrada por la hermana Lucía:

*    *     *

Abrió [la Virgen] de nuevo las manos, como en los dos meses anteriores. El reflejo pareció penetrar la tierra y vimos como que un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fueran brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante al caer de las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación que horrorizaba y hacía estremecer de pavor (debió ser al depararme con esta vista que di ese ‘¡ay!’ que dicen haberme oído).

Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, mas transparentes como negros carbones en brasa. Asustados y pidiendo socorro, levantamos la mirada hacia la Santísima Virgen que nos dijo, con bondad y tristeza:

“Visteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”.

 

* Um caminho sob o olhar de Maria – Biografia da Irmã Lúcia Maria de Jesus e do Coração Imaculado, Carmelo de Coimbra, Edições Carmelo, Coimbra, 2013, p. 63.

Palabras del Director Nº 211 – Julio de 2019 – Año XVIII Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe
Palabras del Director Nº 211 – Julio de 2019 – Año XVIII



Tesoros de la Fe N°211 julio 2019


Segovia Belleza y fuerza que brotan de la fe
Amor o instinto maternal Julio de 2019 – Año XVIII Lucía describe la visión del infierno Segovia: belleza y fuerza que brotan de la fe Sínodo de la Amazonía “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” – II ¿Cuál es la esencia de la Santa Misa? La Basílica de San Juan de Letrán y el Arco del Triunfo



 Artículos relacionados
Hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales COMO HOMBRE CELOSO en defender la integridad de la fe,[San Jerónimo] luchó denodadamente contra los que se habían apartado de la Iglesia, a los cuales consideraba como adversarios propios: “Responderé brevemente que jamás he perdonado a los herejes y que he puesto todo mi empeño en hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales”...

Leer artículo

Riqueza incalculable en la pobreza de la gruta de Belén El acontecimiento más candoroso de la historia llena la tierra de insondables tesoros de alegría, de paz y hasta de esplendor de vida...

Leer artículo

Placidez, castidad, maternidad La idea que la imagen despierta en mi espíritu, la idea central, es la de una placidez muy ordenada, muy casta por tanto, y al mismo tiempo maternal...

Leer artículo

'Cambio de sexo': Imposibilidad biológica – Rebelión contra Dios EL MOVIMIENTO HOMOSEXUAL añadió a su acrónimo 'LGB' la 'T' de 'transexual', en una especie de 'frente común' de todas las anomalías del comportamiento sexual. Por eso el acrónimo crece cada vez más, por ejemplo, 'LGBTTQQIAAP' (Lesbian, Gay, Bisexual, Transgender, Travestite, Queer, Questioning, Intersex, Asexual, Ally, Panssexual)...

Leer artículo

Multiplicación de los panes y curaciones Cierto día, entrando Jesús en la ciudad de Naím, encontró una gran multitud que acompañaba a la sepultura a un difunto. Era este un joven, hijo único de madre viuda, la cual seguía al féretro llorando sin consuelo, y le acompañaban otras personas. Jesús se compadeció de ella y le dijo: —“No llores”. Y acercándose al ataúd, detuvo a los que lo llevaban, los cuales se pararon y lo pusieron en el suelo. Entonces el Salvador exclamó en voz alta: —“Te mando, joven, que te levantes”...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino