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La aceleración de la vida moderna dificulta una cabal comprensión de los monumentos históricos Plinio Corrêa de Oliveira
La primera fotografía presenta la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, en su dignidad y distinción de auténtica y maternal reina. A su lado corren motocicletas y automóviles, con el ruido de sus motores a explosión, corre el hormigueo de la vida moderna. Europeos y turistas del mundo entero pasan por allí, pero están pensando en otras cosas, y no le dan a la Basílica su verdadero valor, la cual no es tan visitada como merecería. Da la impresión de una reina en toda su majestad y dignidad. Sin embargo, no se la comprende bien, porque la gente moderna no tiene los presupuestos para entenderlo, ni ojos para ver, ni oídos para oír y, sobre todo, intelecto para entender la majestuosidad del monumento.
En las correrías de la nueva Europa, la gente ya no comprende el alma de la vieja Europa. Muchos turistas visitan sus hermosos monumentos, pero admiran más las novedades del mundo moderno y de la técnica. En la línea de “Ambientes, Costumbres, Civilizaciones”, podemos confrontar a la Basílica de San Juan de Letrán con el Arco del Triunfo, en París [segunda foto]. Es un monumento neoclásico, erigido para celebrar las victorias de Napoleón Bonaparte, lo que le imprime un ceño fruncido napoleónico; pero incontestablemente tiene su mérito. Situado en la convergencia de avenidas muy transitadas como los Champs-Elysées [Campos Elíseos], un mundo de turistas pasa por él, pero sin analizarlo en profundidad, porque se sienten más atraídos por la agitación y los placeres de la vida moderna. A pesar de todo, los visitantes también se sienten atraídos por la vaga idea de que la vieja Europa aún existe.
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Segovia Belleza y fuerza que brotan de la fe |
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Prohíben rezar por los difuntos “Las puertas de la capilla permanecen cerradas durante las horas de atención del cementerio; la cruz y la Biblia fueron removidas y las campanas, que tocaban al menos dos veces al día, no funcionan más... |
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El Dulce Nombre de María y el deber de velar por la gloria de Dios “ahora y siempre” 12 de setiembre: fiesta del Dulce Nombre de María. En aquella fecha, del año 1683, habiendo el rey Juan Sobieski al mando del ejército polaco vencido a los mahometanos que asediaban la ciudad de Viena y amenazaban a toda la Cristiandad, el bienaventurado Papa Inocencio XI extendió esta festividad a toda la Iglesia, como agradecimiento por la intercesión de la Madre de Dios... |
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¿Se puede disolver el matrimonio religioso? Seamos más concretos. Si el joven o la joven se dejan arrastrar por el grupo de amigos —por la “collera”, como dicen— y va a excursiones, “discotecas”, etc., no es ahí donde encontrará al marido o a la esposa que le sea fiel. Lo más probable es justamente que el casamiento no dure un año, ¡quizá ni siquiera el tiempo para que nazca el primero hijo!... |
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La completa infamia en contraste con la suma perfección En este famoso cuadro, Giotto pintó a Judas en el acto de besar a Nuestro Señor Jesucristo. Era el beso de la traición, en el momento en que Nuestro Señor, poco antes de ser arrestado y conducido para ser juzgado y crucificado, acababa de pronunciar aquellas tremendas palabras: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Lc 22, 48)... |
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¿Por qué hay estaciones del Vía Crucis que no figuran en las Escrituras? Según la tradición de los religiosos de la Orden Franciscana, custodios de los Santos Lugares desde 1342, la Santísima Virgen habría sido la primera en realizar el piadoso ejercicio de recorrer el camino que siguió Nuestro Señor Jesucristo... |
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