Estimados amigos: Las cruces forman hoy parte de nuestro paisaje. Las vemos erigirse en las cumbres de los cerros, en las encrucijadas de los caminos, sobre las cúpulas de nuestros templos, etc. La cruz llegó por vez primera a nuestra América grabada en las velas de las carabelas. Acompañó a los misioneros en la ardua tarea de implantar la fe en el Nuevo Mundo. Pronto se enarboló como el símbolo más característico de la evangelización. Así, la devoción a la cruz, íntimamente ligada al Crucificado, penetró profundamente en el alma de nuestro pueblo. “¡Oh Cruz fiel, el más noble entre todos los árboles! Ningún bosque produjo otro igual: Ni en hoja, ni en flor, ni en fruto. “Oh dulce leño, dulces clavos que sostuvieron tan dulce peso. “Canta, la victoria que se ha dado en el combate más glorioso, y celebra el noble triunfo de la cruz, y cómo el Redentor del mundo venció, inmolado en ella” (de la letra del himno “Crux fidelis”). A lo largo de los siglos se constituyeron cofradías y hermandades para honrarla, tanto en Semana Santa, como en las fiestas de la Invención (3 de mayo) y de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de setiembre). La primera festividad conmemora el descubrimiento de la Cruz el año 335 por santa Elena, madre del emperador Constantino, y la segunda, la dedicación de dos basílicas construidas por él sobre el monte Calvario y el Santo Sepulcro. A propósito de esta última, ofrecemos a continuación una meditación sobre la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, basada en las previsiones de los profetas del Antiguo Testamento. “El que quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24), dice el Señor. En Jesús y María, El Director
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Exaltación de la Santa Cruz ¡Con este signo vencerás! |
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Nuestra Señora de Coromoto El trono y la base de esta imagen de Nuestra Señora de Coromoto combinan de un modo muy armonioso. El trono, con el respaldo alto y la curvatura superior, realza muy bien la elevación de la Santísima Virgen, indicando que tiene plena conciencia de su propia majestad... |
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El triunfo de Jesucristo por la Eucaristía Christus vincit, regnat, imperat: ab omni malo plebem suam defendat—“Jesucristo vence, reina, impera; Él libre a su pueblo de todo mal”. El Papa Sixto V hizo grabar estas palabras en el obelisco que se levanta en medio de la plaza de San Pedro en Roma... |
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Nuestra Señora de Montligeon Entre las páginas luminosas de la historia de la Iglesia, ciertas obras, aunque nacidas en pequeñas aldeas, adquieren resonancia universal, como un destello que se proyecta hasta los confines del mundo... |
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Grandeza del nombre “Amigo de la Cruz” No hay, en este “valle de lágrimas” que es la vida terrena, hombres a los cuales no haya sido destinada una cruz, sean buenos o malos. El Divino Redentor nos convida a cargar generosamente nuestra cruz, como Él mismo lo hizo de modo sublime... |
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Milagro del testigo resucitado Reveló Dios a Antonio, cuando estaba predicando en Padua, el peligro en que se hallaba su inocente padre, el mismo día en que había de ejecutarse la sentencia. Se quedó “suspenso” —dicen las crónicas— y apareció en Lisboa, abogando en el tribunal de los jueces... |
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