Estimados amigos: La vida moderna se caracteriza por una agitación constante. Las noticias nos llegan en segundos y a borbotones de todos los rincones de la Tierra. Conocemos en tiempo real lo que está sucediendo en París, Nueva York, Tokio o Buenos Aires. Se viaja por el mundo como si saliéramos a la esquina y corremos a comprar pasajes aéreos a precios rebajados que solo van a estar disponibles en Internet por unas horas. Dicen que la tecnología nos ha acercado de los que estaban lejos, pero que nos ha alejado de los que están cerca. Sentimos que los días, las semanas, los meses y los años transcurren a una velocidad sin precedentes. Todo se sucede tan rápidamente que no tenemos tiempo de apreciar la vida, de valorar las cosas, de observar las realidades, de analizar los acontecimientos… de pensar en la eternidad. Tenemos la tentación de banalizarlo todo, inclusive, la Navidad. San Ignacio de Loyola desarrolló una regla de oro de la vida espiritual: el “agere contra”. Es decir, “hacer lo contrario”. Apliquémosla en esta ocasión. Ya quisiera el demonio que la Navidad no exista, porque la odia; al menos quiere que pase inadvertida. Hagamos, pues, lo contrario. A fin de prepararnos temperamentalmente para recibir las gracias del magno acontecimiento de la cristiandad, que es el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén… le propongo una experiencia singular. Apague su televisor, hiberne su computadora y desconecte su celular. Siéntese luego en el sofá más cómodo que tenga a la mano, alumbrado de preferencia con luz indirecta. Tome en sus manos este “Tesoros de la Fe” y lea con toda calma el artículo sobre el “Stille Nacht”, que a continuación presentamos. Que de esta manera, las gracias y bendiciones del Niño Dios se derramen con abundancia sobre usted y su apreciada familia en esta Nochebuena y se prolongue durante el año que se avecina. En Jesús, María y José, El Director
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Stille Nacht (Noche de Paz) La canción de Navidad por excelencia |
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Capítulo 10: Un signo de contradicción El profeta Simeón, sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos durante su presentación en el Templo, profetizó que Él sería un signo de contradicción: de salvación para algunos que lo aceptarían y de perdición para otros que lo rechazarían... |
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San Romualdo Abad Descendiente de la familia ducal de los Onesti, Romualdo nació en Ravena, Italia, probablemente el año 950... |
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Homenaje a Plinio Corrêa de Oliveira Cuando me sentí llamado por Dios al ministerio sacerdotal, encontré en el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira un estímulo inquebrantable para perseverar en ese sublime ideal. Ya lo seguía de cerca, impresionado y quizás cautivado, admirando desde entonces su espíritu católico, observando que todas las fibras de su alma estaban vueltas hacia Dios... |
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El primer deber de caridad es corregir a los que yerran Refiriéndose a la falsa idea de amor al prójimo esparcida por los propagadores de la herejía modernista, enseña el Papa San Pío X... |
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No es hora de buscar novedades Este no es el momento de discutir, de buscar nuevos principios, de señalar nuevos ideales y metas. Los unos y los otros, ya conocidos y comprobados en su sustancia, porque han sido enseñados por el mismo Cristo... |
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