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Plinio Corrêa de Oliveira
Una ciudad que tuviera ¡como calles… agua; como casas… palacios; como habitantes… venecianos! ¡Cuánto hay de poético, de misterioso, de aventurero en todo ello! La góndola, el puente de los suspiros, el infortunio, el misterio malévolo y majestuoso que habita la ciudad. Pero, al mismo tiempo, recibiendo sus deliciosas comodidades al borde del agua. Lo aterciopelado de aquellos palacios de Venecia, la guitarra durante la noche, todo eso tiene para mi una expresión difícil de enunciar. Venecia tiene un lujo que es a mi modo de ver grave, sosegado, pero ¡de lanza en ristre! De manera que es un lujo de delicioso reposo, pero abierto para el entusiasmo de las batallas, muy equilibrado y pensativo. Venecia es muy pensativa, un tanto conspirativa…, pero conspirativa con inteligencia. Así como un tejedor teje una alfombra, un veneciano teje una conspiración… En Venecia, cada acuerdo político era tratado como un cristal. Ese pueblo dio origen a una completa transformación del lugar. ¡Y esa transformación del lugar dio origen a una ciudad que es la joya del mundo!
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Nuestra Señora de Sonsoles Dulce Protectora de Ávila |
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¿Cómo un Dios tan bueno permite los sufrimientos de la guerra? ¿Cómo un Dios tan bueno permite los sufrimientos de la guerra?... |
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Conclusión del Sermón de la Montaña Después de enseñar sobre las buenas obras, la oración y el ayuno, Jesús prosigue tratando de los cuidados que debe tomar el cristiano: —“No acumuléis tesoros en la tierra, donde los consume el óxido y la polilla, y donde los ladrones los desentierran y roban”... |
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La Doctrina Católica condena la pornografía El catecismo contiene igualmente una definición de la pornografía y recuerda el deber de las autoridades públicas de impedir la producción y la distribución de material pornográfico... |
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Malas palabras: vulgaridad y pecado En la cultura popular, hoy en día, decir malas palabras o utilizar un lenguaje soez es algo extremadamente común, pues la vulgaridad se ha convertido en algo habitual... |
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La santidad de Jacinta, la admirable vidente de Fátima Jacinta entra en la Historia a los siete años, precisamente a la edad que habitualmente se acostumbra señalar como la del comienzo de la vida consciente y de la razón. ¿En qué medida una criatura de esa edad es capaz de practicar la virtud? ¿Y de practicarla de modo heroico?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino