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Plinio Corrêa de Oliveira
Una ciudad que tuviera ¡como calles… agua; como casas… palacios; como habitantes… venecianos! ¡Cuánto hay de poético, de misterioso, de aventurero en todo ello! La góndola, el puente de los suspiros, el infortunio, el misterio malévolo y majestuoso que habita la ciudad. Pero, al mismo tiempo, recibiendo sus deliciosas comodidades al borde del agua. Lo aterciopelado de aquellos palacios de Venecia, la guitarra durante la noche, todo eso tiene para mi una expresión difícil de enunciar. Venecia tiene un lujo que es a mi modo de ver grave, sosegado, pero ¡de lanza en ristre! De manera que es un lujo de delicioso reposo, pero abierto para el entusiasmo de las batallas, muy equilibrado y pensativo. Venecia es muy pensativa, un tanto conspirativa…, pero conspirativa con inteligencia. Así como un tejedor teje una alfombra, un veneciano teje una conspiración… En Venecia, cada acuerdo político era tratado como un cristal. Ese pueblo dio origen a una completa transformación del lugar. ¡Y esa transformación del lugar dio origen a una ciudad que es la joya del mundo!
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Nuestra Señora de Sonsoles Dulce Protectora de Ávila |
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La sagrada Rosa de la Ciudad de los Reyes El rostro de santa Rosa reflejaba una placidez sobrenatural. El pintor napolitano Angelino Medoro la retrató en aquel asombroso momento... |
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Nadie puede servir a dos señores Quienes buscan servir a dos señores son mucho más peligrosos y más funestos que los enemigos declarados, no sólo porque los secundan en sus esfuerzos, sino también; porque toman una apariencia de integridad y de doctrina irreprochable... |
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La Iglesia, santa y católica,crecerá hasta el fin de los siglos Esto no significa que cada miembro de la Iglesia, considerado separadamente, no pueda alejarse de la perfección y perderse. Pero la Providencia, que vela sin cesar sobre la Esposa del Verbo Encarnado, no podría permitir que aquellas deserciones internas la destruyan o interrumpan su crecimiento... |
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Acto de desagravio al Sagrado Corazón de Jesús ulcísimo Jesús, cuya infinita caridad para con los hombres es por ellos correspondida ingratamente con olvidos, frialdades y desprecios, henos aquí postrados en vuestra presencia para desagraviaros, con especiales homenajes, de la insensibilidad tan insensata y de las nefandas injurias con que es blanco, de todas partes, vuestro amorosísimo Corazón... |
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Fray Martín de la Caridad En una mañana de domingo, en la ciudad de Lima, el marqués Francisco Pizarro conversaba con algunos amigos después de haber asistido a la Santa Misa, cuando su palacio fue invadido por conspiradores que venían a vengarse de la energía con que reprimiera una revuelta en la que se habían visto envueltos... |
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