Al comenzar un nuevo año, es natural que nos volvamos hacia la Virgen Madre para impetrar su protección, tal como lo hiciera hace dos mil años el mismo Niño Dios en la gruta de Belén. Mas, en la actual época de incertidumbres y crisis en que vivimos, de raíz principalmente religiosa y moral, ¿qué diría la Santísima Virgen a quien se arrodillase delante de una imagen suya, como por ejemplo, la de la Medalla Milagrosa? Plinio Correa de Oliveira imaginó admirablemente para nosotros esta escena y puso en los labios de la Inmaculada estas tiernas palabras: En mí verás: Todo ello, hijo mío, lo voy irradiando sobre los hombres. Acepta esta sonrisa,
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Madre de la Divina Gracia |
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Se debe ser moderado en todo, incluso en la moderación LOS ESTADOS DE ESPÍRITU de los pueblos, tal como los de los individuos, sufren variaciones... |
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Mes de María Cuanto más sombrías se vuelvan las circunstancias, cuanto más agudos los dolores de toda especie, tanto más debemos pedir a la Santísima Virgen que ponga término a tanto sufrimiento, no sólo para hacer cesar así nuestro dolor, sino para mayor provecho de nuestra alma... |
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El amor materno; sublimidad del género humano En el orden personal, la Providencia dispuso que en el convivir humano exista una afinidad y una amistad que, salvo excepciones, es mayor que todas las demás: es entre hijo y madre... |
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El valor de la amistad El hombre está hecho de tal manera que, cuando está alegre y comunica su alegría, multiplica esa alegría; cuando está triste y comunica su tristeza, divide esa tristeza. El sentido de la amistad es el encuentro de las almas en el fondo más espiritual y religioso de sí mismas... |
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