Al comenzar un nuevo año, es natural que nos volvamos hacia la Virgen Madre para impetrar su protección, tal como lo hiciera hace dos mil años el mismo Niño Dios en la gruta de Belén. Mas, en la actual época de incertidumbres y crisis en que vivimos, de raíz principalmente religiosa y moral, ¿qué diría la Santísima Virgen a quien se arrodillase delante de una imagen suya, como por ejemplo, la de la Medalla Milagrosa? Plinio Correa de Oliveira imaginó admirablemente para nosotros esta escena y puso en los labios de la Inmaculada estas tiernas palabras: En mí verás: Todo ello, hijo mío, lo voy irradiando sobre los hombres. Acepta esta sonrisa,
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Madre de la Divina Gracia |
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La Huida a Egipto A pesar de la penuria, la dignidad de María Santísima es la de una princesa. Llama la atención su porte erecto: sus espaldas no tienen la menor inflexión. Son dignas de nota la postura altiva de la cabeza y la resolución con que Ella enfrenta el viaje, sus incomodidades y riesgos... |
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Contemplación Es cierto que el hombre, incluso el más disipado, contempla activamente. Para darnos cuenta de esto, bastará que aclaremos qué es concretamente en la vida terrena y en el plano natural una contemplación... |
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Pasado espléndido, futuro aún más bello La Iglesia Católica constituye un inmenso firmamento espiritual, todo un riquísimo y diferenciado universo de almas, en que las variedades más profundas se combinan para componer una unidad pujante y majestuosa... |
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El amor materno; sublimidad del género humano En el orden personal, la Providencia dispuso que en el convivir humano exista una afinidad y una amistad que, salvo excepciones, es mayor que todas las demás: es entre hijo y madre... |
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El amor conyugal; divorcio y sentimentalismo El sentimentalismo es esencialmente frívolo. No perdona trivialidades. De manera que un modo ridículo de roncar durante el sueño, el mal aliento, cualquier otra miseria humana, en fin, puede matar inapelablemente un sentimiento romántico... |
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