Dejó su mesa de recaudador de impuestos en Cafarnaún, cuando Nuestro Señor, mirándolo, le dijo simplemente: Sígueme. Fue el primero que, por inspiración divina, escribió el Evangelio. Según la Tradición, fue martirizado en Antioquía o en Etiopía, donde habría instituido un convento de vírgenes.
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Devociones marianas en el mundo |
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Artículo de portada
Madre de la Divina Gracia En mí verás: El reflejo sin mancha de la Bondad increada y absoluta, Todo cuanto quiero dar porque soy buena, Todo cuanto deseo conceder porque soy Madre, Todo cuanto puedo dar porque soy Reina... |
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