La idolatría no se refiere solo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6, 24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia” (cf Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf Gál 5, 20; Ef 5, 5). Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios. Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.
Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2113, 2116 y 2117 in https://www.vatican.va.
|
San Nuno Álvares Pereira Noble guerrero y carmelita portugués |
|
Nada mejor que la canción de cuna de una madre La música adecuada puede tener un efecto de sosiego en los bebés. Por eso hay quien defiende que se les haga escuchar fragmentos serenos de música clásica para contribuir a su formación. Sin embargo, no es Mozart quien más impacto tiene en los bebés... |
|
¿Se puede dar la comunión fuera de la misa? Antes del Concilio Vaticano II y de la reforma litúrgica, era costumbre en las iglesias más céntricas de las grandes ciudades dar la comunión antes e inmediatamente después de la misa a quienes, por motivos de trabajo, no podían comulgar durante la misa... |
|
Capítulo 2: Tres pequeños pastores La vida familiar de Francisco y Jacinta no era diferente de la de Lucía en la piedad y el trabajo duro... |
|
San Juan José de la Cruz San Juan José de la Cruz nació el día de la Asunción del año 1654, en Isquia, en la isla del mismo nombre que formaba parte del reino de Nápoles. Sus padres, José Calosinto y Laura Gargiulo, eran nobles y acaudalados... |
|
Las dos Matildes y santa Gertrudis Se diría que la conversación de los hijos de Dios con María es constante en los últimos siglos de la Edad Media... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino