La familia ha recibido, por parte del Creador, deberes y derechos respecto a la educación de los hijos. Este derecho de los padres tiene preferencia sobre el derecho de otras instituciones sociales. Ningún poder terreno —tampoco el Estado— está autorizado para disputar este derecho a los padres. Desde sus primeros tiempos, la Iglesia considera el problema de la educación de los hijos desde el punto de vista del derecho natural y este derecho obliga tan rígidamente a la Iglesia, que le resta prácticamente autoridad para introducir ninguna alteración o efectuar cambio alguno en el mismo. El derecho de la familia a la educación es un derecho primario que emana del propio hecho de la paternidad. Este derecho no puede ser sustraído a la familia; a lo más puede hablarse de que instituciones extrafamiliares auxilien a los padres en el cumplimiento de sus deberes educadores. En tal sentido, el hijo bautizado no corresponde tan solo a los padres, sino también a la Iglesia porque mediante el bautismo se ha convertido en el orden sobrenatural también en su hijo y porque la Iglesia, como esposa de Cristo y mediante la administración de los sacramentos, encarna el papel de madre. La Iglesia asume el puesto de madre en el orden sobrenatural porque los padres lo tienen según el orden natural. Por ello es su deber y su derecho impartir un magisterio y rechazar con energía todo ataque, toda cortapisa y toda limitación en el ejercicio de este derecho. Deber del Estado es asegurar el bienestar terreno de los ciudadanos. Pero la formación escolar no es tan solo un imprescindible engranaje en el mecanismo del bienestar humano, sino también la premisa de este mismo bienestar. Por ello, el Estado tiene en el avance civilizador, tanto el deber como el derecho a la colaboración y contribución a la educación paterna. Por ello está fuera de toda duda el básico interés que tanto la Iglesia como Estado tienen en las escuelas. Es obvio, sin embargo, que los objetivos de las dos esferas de poder son con frecuencia muy diversos y es asimismo frecuente su contraposición, en especial desde que se ha convertido en un hecho histórico la disociación del concepto religioso del puramente terreno.
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El legado de la primera santa de América |
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¿Las imágenes de la Virgen están prohibidas en la Biblia? Quienes han tenido que debatir con protestantes saben que ellos concentran sus ataques sobre todo contra la Santísima Virgen y sus privilegios. Hoy ya no está de moda atacar al Papado y al clero, como otrora; el blanco preferido es la Madre de Dios, a justo título considerada por esos sectarios como su principal adversaria... |
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El auténtico pueblo ruso antes de 1917 El pueblo ruso quedó sometido al yugo comunista durante 70 años. Y la tiranía fue tal, que se podría decir —con excepciones, claro está— que la mentalidad auténtica de aquel pueblo fue aniquilada. ¡Lo cual es catastrófico para un país!... |
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El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato Lo que mejor puede regular la conveniencia de los vestidos es la moda; es indispensable seguirla, pues como el espíritu del hombre está muy sujeto al cambio, y lo que ayer le agradaba hoy ya no le agrada, se ha inventado, y se inventan cada día, diversos modos de vestirse, para satisfacer a ese espíritu de cambio... |
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La Maternidad Divina Las grandezas de María pueden dividirse en dos grupos. El primer grupo lo forman las grandezas que son ante todo funciones: la maternidad divina, la maternidad espiritual, la mediación universal, el papel de María en el apostolado católico, su realeza universal... |
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Reflexiones para la Pascua La Resurrección representa el triunfo eterno y definitivo de Nuestro Señor Jesucristo, el desbaratamiento completo de sus adversarios y el argumento máximo de nuestra fe. San Pablo afirma que si Cristo no hubiese resucitado, vana sería nuestra fe. Es en el hecho sobrenatural de la Resurrección... |
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