Plinio Corrêa de Oliveira Una bella fotografía. En ella observamos a un águila que se abalanza sobre algo que está más abajo. El ave de rapiña desciende en picada con todas sus fuerzas, el pico hacia delante, la mirada fija, las garras en una actitud a la vez agresiva pero vigilante, con la posibilidad de desviarse y luego atacar en mejores circunstancias. Es una combinación extraordinaria de capacidad de agresión y de defensa, de fuerza y de astucia. El águila es muy bella, con su hermoso plumaje, su pico y sus lindos ojos. Representa, sobre todo, la grandeza. Presente en tres elementos: En primer lugar, para el ataque que va a realizar, saca de sí todo lo que tiene. Da la impresión de una movilización total, en la cual los recursos de perspicacia, audacia, prudencia, firmeza y constancia no escapan a la capacidad de alterar sus planes. Todo confluye en un equilibrio extraordinario. Hay una grandeza en darlo todo por un fin determinado. Otro elemento de grandeza es no tener proporción con lo que se ataca. De modo que, cuando avanza, ataca con tal superioridad, tan por encima, que casi no deja al ente atacado la posibilidad de reaccionar. Agarra, destroza y emprende vuelo. ¡Esto es grandeza! Nada se le resiste. Nada tiene un impulso que se le oponga. El águila acaba arrebatándolo todo. Un tercer elemento de grandeza: el águila no guarda proporción con lo que intenta hacer. Parece una contradicción, pero no lo es. Viene de lo alto de una montaña, atraviesa abismos y precipicios para al final arrebatar un animal para alimentarse. Su presa no tiene proporción con el tamaño de los abismos que ha recorrido. Y este hecho es un elemento más de la grandeza del águila, ¡que llega a ser mayor que los abismos que ha superado!
|
El legado de la primera santa de América |
|
No temas amar demasiado a la Santísima Virgen Si pudieras ponerle una vela a Nuestra Señora de las Victorias …, ¡tengo tanta confianza en ella …! No temas amar demasiado a la Santísima Virgen... |
|
Indisolubilidad del matrimonio Constatamos a cada paso cómo la crisis moral de la sociedad se debe en gran parte al desmoronamiento de la familia... |
|
Risas intempestivas de los padres y una moraleja Un destacado escritor francés refiere la siguiente anécdota de un colega: “A la edad de cinco años cometió cierta travesura. Su madre, que estaba pintando, le hizo marchar de su taller, como penitencia, y cerró tras sí la puerta. Detrás de esta empezó el niño a pedir perdón y a prometer que no lo volvería a hacer, empleando los tonos más serios y sinceros... |
|
Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia Plinio Corrêa de Oliveira discurría con frecuencia sobre el esplendor del espíritu católico manifestado en el sacramento de la penitencia o confesión... |
|
Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo” En aquella tranquila región montañosa de Portugal, el día 13 de mayo de 1917 “se presentó bello y risueño, como tantos otros”, relata Lucía... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino