Entre las más intensas reminiscencias de la infancia, guardo aquellas plácidas tardes de octubre en que —después de salir del colegio— acompañaba a mi madre a la Iglesia de las Nazarenas, en el Centro de Lima, para que rezara la Novena al Señor de los Milagros. Aquel ambiente, aquella solemnidad, aquel fervor, inspiraba en mi alma algo grandioso que aún no podía comprender. Más tarde, siguiendo la procesión desde un balcón en el Jirón de la Unión y acompañando por La Colmena al Señor Morado junto con mi familia, fui dando mis primeros pasos en esta devoción. Recuerdo con nostalgia el mar humano vestido rígidamente de morado, las delicadas mantillas de las mujeres y los gruesos cordones blancos de los hombres, las zahumadoras con el incienso, la música y los cantos. A lo lejos el viento me traía las voces de melodiosos pregoneros, ofreciendo dulces y potajes que me estaba expresamente prohibido comer. Sin embargo, sabía que en compensación no faltaría en la mesa el centenario Turrón de Doña Pepa. Hay tradiciones que lamentablemente se van perdiendo, mientras que otras persisten con impresionante vitalidad. Aunque el origen de esta devoción al Santo Cristo de Pachacamilla es bastante conocido entre el público peruano, su historia está cargada de ricos pormenores cuyo conocimiento no debemos soslayar y las jóvenes generaciones deben saborear. En esta sucinta narración encontraremos manifiesto el deseo expresado por el Divino Redentor para que se le rinda en esta tierra un culto esplendoroso, que se opone a las corrientes miserabilistas que pretenden reducir la religiosidad a su mínima y paupérrima expresión. En Jesús y María, El Director
|
Tradición de fe, temblores y maravillas: El Señor de los Milagros |
|
Sor Ana de los Ángeles Monteagudo La admirable virgen dominica Ana de los Ángeles Monteagudo nació en la muy noble y muy leal y fidelísima ciudad de Arequipa el 26 de julio de 1602... |
|
Un autor fecundo, tres luminosas obras Revolución y Contra-Revolución — En defensa de la Acción Católica — La libertad de la Iglesia en el Estado comunista... |
|
La masacre de la familia imperial rusa Bajo el sigilo de la noche, en el sótano de una casa perdida en los Urales rusos, una ráfaga de disparos, gemidos y golpes de bayoneta. Al olor de la pólvora se añade el de la sangre, que fluye en profusión... |
|
San Hilarión, el Grande The Catholic Encyclopedia, en su sección “Padres de la Iglesia”, transcribe la Vida de san Hilarión escrita por san Jerónimo, con la siguiente anotación: “La vida de Hilarión fue escrita por Jerónimo el año 390 en Belén. Su objetivo era promover la vida ascética a la que estaba consagrado... |
|
La confesión Los rayos del sol se difuminan tenues en el interior de la amplia iglesia creando una atmósfera de quietud y paz... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino