Esclavo de Filemón, después de robar a su amo, huyó a Roma, donde encontró a San Pablo en la prisión. El Apóstol, después de convertirlo, lo mandó de vuelta a Filemón, pidiendo a éste que no lo recibiese como esclavo, sino como a un hermano (cfr. Col. 4, 7-9). Según San Jerónimo, Onésimo se tornó en predicador del Evangelio y Obispo de Éfeso, siendo lapidado en Roma.
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Devociones marianas en el mundo |
Altar Mayor de la Iglesia de las Nazarenas, en Lima, con la pintura original del Señor de los Milagros |
Artículo de portada
Tradición de fe, temblores y maravillas El Señor de los Milagros Al dar a luz esta semblanza sobre el Señor de los Milagros, queremos honrar a todos aquellos que hoy mantienen viva esta devoción en medio de las circunstancias siempre nuevas de los siglos... |
Entre la luz y las tinieblas la armonía es imposible
Estaremos presenciando la muerte de la modestia
Tradición de fe, temblores y maravillas
El Señor de los Milagros
Incongruencias en la lucha contra el sida
San Juan de Capistrano
Verdadera caridad y mera filantropía según San Pablo
Vida mecánica, vida natural
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Palabras del Director V
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino