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Estimados amigos: A nuestros asiduos lectores, llegado el momento de augurarles una Santa Navidad y un Año Nuevo 2015 colmado de las maternales bendiciones de la Señora de Fátima, les ofrezco también un trecho (con ligeras adaptaciones) del último mensaje de Navidad que nos dejara el añorado Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, que me impresionó hondamente por su inspirado carácter, y cuyas palabras hago ahora mías: "Sea en la sublime noche de Navidad, sea en la noche de Año Nuevo, cargada de preocupaciones y de esperanzas, depositemos todos nuestros anhelos a los pies del Niño Dios, que sonríe misericordioso bajo las miradas embelesadas de María y José. Supliquémosles que los días venideros conozcan, por la gracia de Dios, regeneraciones transformadoras y, así, la moralidad general, hoy en catastrófica decadencia, se yerga nuevamente al suave y victorioso soplo de la fe. "Que la Santa Iglesia se desprenda por fin de la crisis dramática en que vive en estos días de confusión y de angustia, y que sea reconocida por todos los pueblos como la única Iglesia verdadera del único Dios verdadero, como inspiradora y Madre de todo bien espiritual y temporal. Y que, abriéndole cada hombre a Ella sus corazones, Ella ilumine con esplendor solar a todos los individuos, las familias, las instituciones y las naciones. "Éstos son los votos que formulamos, en el umbral de este año, los cuales hago extensivos cordialmente a todos nuestros lectores y a sus respectivas familias. "Por la intercesión victoriosa de María, nuestras súplicas serán atendidas". En Jesús y María,
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Dulce Jesús mío |
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¿Una mención elogiosa a la Inquisición? La discusión sobre problemas religiosos no se traba apenas en el campo científico, sino que abarca también y prioritariamente los presupuestos que gobiernan las ciencias naturales, los cuales se encuentran en el campo metafísico... |
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Hacen falta apóstoles «amantes de la Eucaristía» Ministros del Señor, para quienes el Tabernáculo ha permanecido mudo, la piedra de la consagración fría y la Hostia sagrada memorial respetable pero casi inerte, nosotros somos la causa de que las almas no se hayan apartado de sus malos caminos... |
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Francisco de Fátima Esta pequeñita alma contemplaba a Dios en las cosas creadas. La creación contiene en sí un reflejo de las perfecciones divinas, que la mirada humana percibe y el alma admira, elevando así, el espíritu al Creador... |
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Cristiandad II Cuando la vida social de las almas es regular e intensa en un determinado grupo humano —una familia, digamos, o una sociedad—, se constituye en él una especie de alma colectiva, es decir, un conjunto de convicciones, algunas de las cuales se valoran como particularmente importantes... |
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La Sainte Chapelle Sainte Chapelle de París, construida bajo el reinado de san Luis IX (siglo XIII) junto al Palacio de la Ciudad, hoy Palacio de Justicia, para albergar dos preciosas reliquias de la Pasión de Cristo... |
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