|
A los pies del pesebre, consideración sobre la majestad compuesta de sabiduría, de santidad, de ciencia y de poder Plinio Corrêa de Oliveira
EN EL NIÑO JESÚS podríamos considerar, entre muchos aspectos —como, por ejemplo, la pobreza—, la infinita grandeza. El, con majestad de verdadero Rey, aunque recostado en su pesebre y siendo aún una criatura; Él, Rey de toda majestad y de toda gloria, el creador del Cielo y de la Tierra, Dios encarnado hecho hombre; Él, desde el primer instante de su ser —por lo tanto ya en el vientre de la Santísima Virgen— ostentando más majestad, más grandeza, más manifestaciones de fuerza y de poder que todos los hombres que hubo y habrá en la tierra; Él, incomparablemente más inteligente que Santo Tomás de Aquino, incomparablemente más poderoso que Carlomagno, Napoleón o Alejandro; Él, conocedor de todas las cosas, sabiendo incomparablemente más que cualquier científico moderno. El Niño Jesús, a sus momentos. manifestaba en la fisonomía siempre variable esta majestad compuesta de sabiduría, de santidad, de ciencia y de poder. Imaginemos, por tanto, encontrando todo esto misteriosamente expresado en la fisonomía del Divino Infante: a veces moviéndose, y en el movimiento apareciendo su lado de Rey; abriendo los ojos, y en su mirada apareciendo un fulgor de tal profundidad que discerniéramos en Él a un gran sabio; rodeándolo, una atmósfera tal que aureolase de santidad a todos cuantos se le acercasen. Una atmósfera de pureza tal, que las personas se aproximasen allí no sin antes pedir perdón por sus pecados, y al mismo tiempo sintiéndose atraídas a corregirse de ellos por la santidad que emanaba del lugar. Imaginen allí, por fin, a la Santísima Virgen junto al Niño Jesús, también Ella como verdadera Reina —pues Ella lo era y lo es—, con una dignidad e imponencia tales, que no necesitaba
ni de trajes nobles ni de tejidos de calidad para hacerse valer.
|
Dulce Jesús mío |
|
¿Sabe Ud. a qué juegan sus hijos? A tal propósito concurren hoy lecturas malsanas como las de Harry Potter, entretenimientos frenéticos y adictivos como los videojuegos, la violencia e inmoralidad torrencial que irradia la televisión, y el descuido de los padres de familia y educadores. No es raro que en los días actuales un niño conozca formas de mal que antiguamente hasta para un adulto estaban vedadas... |
|
En el “crepúsculo” del Sol de Justicia Últimamente cada Navidad marca en relación a las anteriores, el agravamiento de un fenómeno que en sí no debería existir, pero, una vez que existe, podría exceptuar al menos la fiesta del Nacimiento del Salvador... |
|
La vuelta de la pesca Hundidos hasta el pecho en el agua, una pareja de bueyes arrastra lentamente, con poderosa fuerza, la barca hacia la orilla... |
|
Cristianismo y sabores Cuando Plinio Corrêa de Oliveira narraba los acontecimientos que tuvieron lugar en São Paulo a principios del siglo pasado —era el tiempo de su infancia—, nos llamaban especialmente la atención los hábitos sociales de aquella época... |
|
Eutanasia infantil, nuevo zarpazo de la cultura de la muerte El Parlamento belga aprobó recientemente una ley que reconoce ¡el derecho de los niños a matarse a sí mismos! Así, los menores de edad podrán optar por la muerte con la ayuda de un médico, en el caso de que consideren que sus dolores son demasiado fuertes como para soportarlos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino