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Esto no significa que cada miembro de la Iglesia, considerado separadamente, no pueda alejarse de la perfección y perderse. Pero la Providencia, que vela sin cesar sobre la Esposa del Verbo Encarnado, no podría permitir que aquellas deserciones internas la destruyan o interrumpan su crecimiento.
Independientemente de los esfuerzos de sus enemigos internos o externos, la Iglesia siempre continuará a crecer hasta el fin de los siglos. Crecerá en extensión, por los elementos nuevos que asimilará sin cesar; crecerá en luz, por las afirmaciones cada vez más explícitas que opondrá a los errores; crecerá en gracia y en méritos, por los actos de virtud que sus miembros nuevos producirán continuamente, bajo la influencia del Espíritu de Dios. El momento en que cese este triple progreso, el momento en que el cuerpo de Jesucristo alcance su pleno crecimiento, será el momento en que él será elevado a la gloria, para participar en la felicidad de su Jefe divino. Así, en el ápice de la humanidad, se realizará, a pesar de todos los obstáculos, un progreso real y un progreso auténticamente divino. ♦ Henri Ramière S. J., El Reino de Jesucristo en la Historia, Livraria Civilização Editora, Porto, 2001, p. 205-206.
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La traición de Judas “¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?” |
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Nuestra Señora de Coromoto El trono y la base de esta imagen de Nuestra Señora de Coromoto combinan de un modo muy armonioso. El trono, con el respaldo alto y la curvatura superior, realza muy bien la elevación de la Santísima Virgen, indicando que tiene plena conciencia de su propia majestad... |
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Las criaturas son vestigios y representaciones que nos ayudan a ver a Dios Todas las criaturas de este mundo sensible llevan al Dios Eterno el espíritu del que contempla y degusta, por cuanto son sombras, resonancias y pintura de aquel primer Principio... |
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El Tirol: tesoro de Europa central Estando en Alemania, de viaje por Baviera, vi a algunos tiroleses. Aún conservo en la retina a un hombre, observado por mí en aquella ocasión, quincuagenario, usando un sombrerito medio verdoso, coronado por una pluma —lo cual indicaba que él estaba dispuesto a emprender alguna actividad atlética en el campo— vistiendo una ropa que nada tenía de deportiva, en el sentido actual del término, aunque era un traje de campo: un chaquetón pesado, de buena calidad, medias de lana gruesas, en fin, tejidos preciosos en cuanto a su duración. Se notaba que aquella vestimenta fue confeccionada para durar muchos años…... |
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El Patrocinio de San José El Congreso Constituyente del Perú... |
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En la mesa se decide el éxito o el fracaso familiar y social En un hogar típico constituido por un matrimonio de abogados de éxito en Buenos Aires, los padres y los hijos no comían juntos... |
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