Estimados amigos: Al aproximarse la Semana Santa de 1984, le fue solicitado a Plinio Corrêa de Oliveira —en una reunión para jóvenes— que expusiera sobre la Pasión y Muerte de Jesucristo. El recordado líder católico atendió con el mayor gusto el pedido, extendiéndose ampliamente a respecto de la oración y la agonía de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos. Este episodio inicial de la Pasión lo impresionaba profundamente, pues, conforme lo explicó en diversas ocasiones, allí el Divino Redentor venció una batalla en la cual estaban contenidas todas las demás que habría de trabar hasta su Crucifixión y Muerte en lo alto del Calvario. En este paso de la Pasión, que rememoramos al rezar el primer misterio doloroso del Santo Rosario, podemos honrar en Jesús: su oración humilde y fervorosa, la paciencia y dulzura con que soportó las deficiencias de los apóstoles, las angustias que amargaron su alma y el sudor de sangre que le sobrevino, el consuelo que recibió del ángel y su conformidad con la voluntad del Padre, el valor con que enfrentó a sus enemigos y la fuerza de su palabra que los postró por tierra, la traición de Judas y el abandono de los apóstoles. Temas que San Luis María Grignion de Montfort recomienda meditar en uno de sus excelentes métodos para rezar el rosario. En las páginas centrales encontrarán los principales trechos de la mencionada conferencia, tomados de una grabación magnética, sin revisión del autor. Nuestra redacción apenas intercaló subtítulos y lo adaptó al lenguaje escrito. Que la Virgen Dolorosa conceda a nuestros lectores en esta Semana Santa las mayores gracias de unión con su Hijo. En Jesús y María, El Director
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La traición de Judas “¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?” |
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Parad y ved No resistí. Era mi intención escribir sobre algún tema como la crisis interna de la Iglesia. Pero sentí que ni en mí, ni a mi alrededor, había condiciones para eso. Del fondo de mi alma subían los recuerdos armoniosos y distendidos de las Navidades de otrora... |
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Los postulados revolucionarios de 1789 y los falsos profetas Basta, en efecto, evocar en nuestra mente los principios del siglo XIX para distinguir que muchos falsos profetas habían aparecido en Francia, y desde allí se proponían extender por doquier la maléfica influencia de sus perversas doctrinas... |
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Origen de la Salve Algunos atribuyen esta maravillosa oración a Ademar de Monteil (+1098), obispo de Le Puy. Pero su verdadero autor es Hermann Contractus (+1054), un monje benedictino del convento de Reichenau en el lago de Constanza... |
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El glorioso patriarca San José Pero San José, por haber sido el padre legal de Nuestro Señor y el casto esposo de María Santísima, alcanzó un grado de santidad y de gloria sin par en toda la Iglesia. Diversos teólogos, entre ellos San Francisco de Sales y San Alfonso María de Ligorio afirman que San José murió de amor de Dios... |
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Un solo corazón y una sola alma Cuán dichosos son los esposos que pueden decir: “¡Nos hemos amado por nuestras ideas; no hemos visto sino a Dios, y nos hemos unido para servirle mejor!”. Tal es el amor cristiano... |
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