Verdades Olvidadas Cuando los hombres se alejan de Dios, se corrompen las costumbres y decae la propia civilización

Cuando se rompen los vínculos que atan al hombre a Dios, que es el legislador y juez supremo y universal, no queda sino la apariencia de una moral meramente profana, o como ellos dicen, de una moral independiente que hace caso omiso de la Razón eterna y de los preceptos divinos y que, por eso, lleva inexorablemente a la última y más desastrosa consecuencia que consiste en la conversión del hombre en norma para sí mismo.

Incapaz ya de elevarse a los bienes sobrenaturales en alas de la esperanza cristiana, solo buscará pastos terrenales en que pueda hartar el hambre de todos los goces y comodidades de la vida, y se aumentará la sed de placeres, el afán de riquezas, el deseo de rápido y excesivo lucro sin atender las reclamaciones de la justicia, se consumirá en ambición y en fiebre de satisfacerla aunque sea mediante el atropello del derecho, y finalmente, llegará al desprecio de las leyes y de la autoridad pública para desembocar en una licencia general de costumbres que traerá consigo un verdadero descalabro de la civilización.

En todos los miembros del organismo social se harán sentir las torturantes consecuencias, comenzando por la familia, pues, el Estado laico, sin atender a los límites de sus derechos y al fin esencial que tiene cada cosa, intervino con su acción para profanar el vínculo matrimonial, despojándolo de su carácter religioso, irrumpió con suma violencia en su derecho primario a la educación de los hijos, destruyó a menudo la indisolubilidad del matrimonio permitiendo legalmente el nefasto divorcio. 

 

Papa León XIII, encíclica Parvenu à la Vingt-Cinquième Année, del 19 de marzo de 1902.

‹ Palabras del Director Nº 203 - Noviembre de 2018 – Año XVII Reminiscencias a la espera de un resurgimiento ›
Reminiscencias a la espera de un resurgimiento ›
‹ Palabras del Director Nº 203 - Noviembre de 2018 – Año XVII



Tesoros de la Fe N°203 noviembre 2018


Fray Martín de la Caridad ¡Gloria inmortal a tu bendito nombre!
Noviembre de 2018 – Año XVII Cuando los hombres se alejan de Dios, se corrompen las costumbres y decae la propia civilización Reminiscencias a la espera de un resurgimiento El maravilloso mundo de las flores de la Virgen Fray Martín de la Caridad ¿La pobreza es el centro del Evangelio? La India y su pueblo soñador



 Artículos relacionados
La conmemoración de los difuntos vs. el día de las brujas: Halloween 2 de noviembre. El recuerdo de este día se vuelve hacia os seres queridos que Dios llamó a sí. Especialmente por aquellos que nos dieron la vida y nos educaron según los principios y valores que más acariciamos en el alma, sobre todo la fe católica...

Leer artículo

Capítulo 8: Como en Palestina, hace 2000 años... Las apariciones de Fátima habían dejado de ser un evento local, un caso extraño que envolvía a tres niños incultos de la serranía, para convertirse en un evento nacional con repercusiones más allá de las fronteras, entre los soldados portugueses apostados en Francia...

Leer artículo

Las tres virtudes teologales simbolizadas en el turíbulo En el turíbulo están muy bien simbolizadas las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Desde mi punto de vista, principalmente la fe, pero también las otras dos virtudes están simbolizadas en el turíbulo...

Leer artículo

Nadie puede servir a dos señores Quienes buscan servir a dos señores son mucho más peligrosos y más funestos que los enemigos declarados, no sólo porque los secundan en sus esfuerzos, sino también; porque toman una apariencia de integridad y de doctrina irreprochable...

Leer artículo

Monseñor Schneider sale en defensa de los títulos de María El 4 de noviembre de 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó una nota doctrinal titulada Mater Populi Fidelis, en la cual rechaza explícitamente el uso del título mariano de “Corredentora”. El documento afirma que su uso es “siempre inapropiado”, con el argumento de que podría oscurecer la única mediación de Cristo...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino