Verdades Olvidadas Oración al Señor Crucificado

¿Qué tengo yo, Señor Jesús, que tú no me hayas dado?

¿Qué sé yo, que tú no me hayas enseñado?

¿Qué valgo yo, si no estoy a tu lado?

¿Qué merezco yo, si a ti no estoy unido?

¡Perdóname los yerros que contra ti he cometido!

Pues me creaste sin que lo mereciera;

y me redimiste sin que te lo pidiera.

Mucho hiciste en crearme, mucho en redimirme,

y no serás menos generoso en perdonarme.

Pues la mucha sangre que derramaste

y la acerba muerte que padeciste,

no fue por los ángeles que te alaban,

sino por mí y demás pecadores que te ofenden.

Si te he negado, déjame reconocerte;

si te he injuriado, déjame alabarte;

si te he ofendido, déjame servirte;

porque es más muerte que vida,

la que no está empleada en tu santo servicio.

Amén.

 

P. Mateo Crawley-Boevey SS CC (1875-1961)

Palabras del Director Nº 214 – Octubre de 2019 – Año XVIII La encíclica Humanæ Vitæ y la revolución sexual
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Tesoros de la Fe N°214 octubre 2019


El Santo Rosario ¿Cómo rezarlo bien y sin distracciones?
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