¿Qué tengo yo, Señor Jesús, que tú no me hayas dado? ¿Qué sé yo, que tú no me hayas enseñado? ¿Qué valgo yo, si no estoy a tu lado? ¿Qué merezco yo, si a ti no estoy unido? ¡Perdóname los yerros que contra ti he cometido! Pues me creaste sin que lo mereciera; y me redimiste sin que te lo pidiera. Mucho hiciste en crearme, mucho en redimirme, y no serás menos generoso en perdonarme. Pues la mucha sangre que derramaste y la acerba muerte que padeciste, no fue por los ángeles que te alaban, sino por mí y demás pecadores que te ofenden. Si te he negado, déjame reconocerte; si te he injuriado, déjame alabarte; si te he ofendido, déjame servirte; porque es más muerte que vida, la que no está empleada en tu santo servicio. Amén.
P. Mateo Crawley-Boevey SS CC (1875-1961)
|
El Santo Rosario ¿Cómo rezarlo bien y sin distracciones? |
|
La fecundidad de la vida urbana medieval Si algún día, querido lector, por la gracia de Dios, fuéramos conducidos por nuestro ángel de la guarda en un largo viaje al pasado, y acabáramos desembarcando en una ciudad europea del año 1200, nos encontraríamos ante un escenario imposible de ser imaginado por los hombres de nuestro siglo en toda su belleza y variedad... |
|
El demonio: el gran mentiroso El influjo nefasto del demonio y de sus secuaces es habitualmente ejercitado a través del engaño, la mentira y la confusión... |
|
Lo maravilloso, el Palacio del Louvre y la pirámide Dios desea que vivamos rodeados de maravillas, y que nos maravillemos con todo lo que es bello... |
|
Chenonceau: el castillo cisne La impresión que causa el castillo de Chenonceau, a primera vista, ¡es de entusiasmo!... |
|
El matrimonio antes de Cristo El apóstol san Pablo, al tratar del matrimonio en su Carta a los Efesios, emplea esta expresión de profundo significado: “Es este un gran misterio (sacramento)”... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino