Verdades Olvidadas El médico y los dos enfermos

San Agustín, Philippe de Champaigne, c. 1645-50 – Óleo sobre lienzo, Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, EE. UU.

Ved, hermanos, cómo, en beneficio de la salud temporal, se suplica al médico; cómo, si alguien enferma hasta perder la esperanza de continuar en vida… ¿acaso se avergüenza, acaso siente reparos en arrojarse a los pies de un médico muy cualificado y lavar con lágrimas sus huellas? Y si el médico le dice: “A no ser que te ate, te queme, te saje, no podrás curar”, ¿qué responderá? “Haz lo que quieras, con tal que me cures”. ¡Con qué ardor desea una salud efímera, de unos pocos días! Por ella acepta ser atado, sajado, cauterizado, custodiado para que no coma lo que le agrada, no beba lo que le apetece, ni siquiera cuando le apetece. Lo sufre todo para morir más tarde, ¡y no quiere sufrir un poco para nunca morir!

Si te dijera Dios, que es el médico celeste por encima de nosotros: “¿Quieres sanar?”, ¿qué le dirías tú sino: “Quiero”? Quizá no lo dices porque te crees sano, siendo esta tu peor enfermedad.

Imagínate ahora dos enfermos: uno que, con lágrimas, suplica a un médico y otro que, en su enfermedad, perdida la mente, se mofa de él. El médico, a la vez que da esperanza a quien llora, llora por el que se mofa de él. ¿Por qué? Porque su enfermedad es tanto más peligrosa cuanto que se considera sano.

 

San Agustín de Hipona, Sermón 80, El poder de la oración (Mt 17, 18-20), in https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi.htm.

Palabras del Director Nº 215 – Noviembre de 2019 – Año XVIII Por qué no hay paz
Por qué no hay paz
Palabras del Director Nº 215 – Noviembre de 2019 – Año XVIII



Tesoros de la Fe N°215 noviembre 2019


Conmemoración de los Fieles Difuntos(2 de Noviembre) ¡Por la misericordia de Dios, descansen en paz!
El Canto Gregoriano Noviembre de 2019 – Año XVIII El médico y los dos enfermos Por qué no hay paz La actitud católica frente a la muerte y la concepción materialista de la vida San José de Pignatelli y Moncayo El Sol, espejo de Dios



 Artículos relacionados
La fecundidad de la vida urbana medieval Si algún día, querido lector, por la gracia de Dios, fuéramos conducidos por nuestro ángel de la guarda en un largo viaje al pasado, y acabáramos desembarcando en una ciudad europea del año 1200, nos encontraríamos ante un escenario imposible de ser imaginado por los hombres de nuestro siglo en toda su belleza y variedad...

Leer artículo

La victoria siempre estará con Dios Nadie en su sano juicio puede dudar de cuál es la batalla que está librando la humanidad contra Dios. Se permite ciertamente el hombre, en abuso de su libertad, violar el derecho y el poder del Creador; sin embargo, la victoria siempre está de la parte de Dios...

Leer artículo

Nada repugna tanto a la razón como una igualdad absoluta entre los hombres Todos los hombres son, ciertamente, iguales: nadie duda de ello, si se consideran bien la comunidad igual de origen y naturaleza, el fin último cuya consecuencia se ha señalado a cada uno, y finalmente los derechos y deberes que de ellos nacen necesariamente. Mas como no pueden ser iguales...

Leer artículo

¿Qué eres Dios mío? ¿Qué eres, pues, Dios mío? ¿Qué eres, vuelvo a preguntarte, sino el Señor Dios? Porque, ¿quién es Dios fuera del Señor, quién es Roca fuera de nuestro Dios?...

Leer artículo

La Encarnación del Verbo de Dios Llegó, pues, el dichoso día en que despreciando el Altísimo los largos siglos de tan pesada ignorancia, determinó manifestarse a los hombres, y dar principio a la redención del linaje humano, tomando su naturaleza en las entrañas de María Santísima...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino