|
Plinio Corrêa de Oliveira El primer aspecto que llama la atención en la escultura del hombre que figura en esta página es la forma en que está de pie. Tal escultura bien podría representar al cruzado en el apogeo de la Edad Media. Presenta un perfecto equilibrio corporal. Los pies no son pies planos, como los del pato, con la precaria firmeza de este. Es la estabilidad corporal del hombre, en la que no falta cierta nota de elegancia, en la que entra algo espiritual. Las piernas, el tronco, los brazos, representan la perfecta solidez física de un hombre que venció la acción de la gravedad.
No ha cedido a la pereza. Pero tampoco es efervescente, no tiene la mentalidad de un hombre de negocios, que habla por cinco teléfonos al mismo tiempo… Permanece totalmente tranquilo, pero de tal manera que su descanso se convierte en acción en una sola pieza. Y la acción que es de una vez por todas la guerra. La más absorbente de todas las actividades, la que se opone más directamente a la pereza no es el trabajo, sino la lucha. Está en una posición en la que en cualquier momento puede empezar la pelea. Está haciendo una proclamación con los brazos abiertos, como quien dice: “Esto es así y no menos, ay del que niegue lo que yo proclamo, porque tomo la espada…”. Es la proclamación perfecta de quien anuncia y amenaza. Por otro lado, el cruzado permanece en una actitud contemplativa. Su fisonomía indica que no está viendo lo que sucede a su alrededor. Está mirando dentro de sí mismo. Y desde su interior considera un ideal completamente superior, que ilumina su alma: estos son los principios a favor de los cuales el hombre está obligado a luchar. Es todo un edificio de coherencia, de metafísica, listo para descargar el golpe. Todos los motivos de la lucha están presentes, todos razonados, coherentes, todos positivos. Es un hombre profundamente serio. Si algo sucede frente a él, su visión será la de toda la realidad. No exagerará, ni subestimará, ni retorcerá la realidad, ni mentirá. Él ve lo que pasa y dice lo que ve. Es el hombre serio por excelencia.
|
Epifanía del Señor Encuentro de los Reyes Magos camino a Belén |
|
Jesús es interrogado por Caifás Nuestro Señor Jesucristo, con las manos atadas, destaca en el recinto donde Caifás se presenta como autoridad... |
|
¿Cuál es el valor de las oraciones privadas? Hay, además, algunos que niegan a nuestras oraciones toda eficacia propiamente impetratoria... |
|
Milagros Eucarísticos En los altares del mundo entero tiene lugar diariamente el mayor de los milagros: la transubstanciación del pan y del vino, que se convierten en el verdadero Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo... |
|
Vida pública de Jesús Como el milagro es una obra que no puede proceder sino de Dios, nuestro divino Salvador, para demostrar al mundo que era hombre y Dios omnipotente, dio principio a su predicación obrando milagros... |
|
San Hilarión, el Grande The Catholic Encyclopedia, en su sección “Padres de la Iglesia”, transcribe la Vida de san Hilarión escrita por san Jerónimo, con la siguiente anotación: “La vida de Hilarión fue escrita por Jerónimo el año 390 en Belén. Su objetivo era promover la vida ascética a la que estaba consagrado... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino